En este impresionante trayecto de la carretera Vía Azul, considerado como una de las maravillas de la ingeniería civil cubana, ahora están bien identificadas, incluso con delimitadores de vías, curvas y pendientes donde es necesario extremar las medidas de precaución.
Con el objetivo de ganar en seguridad vial y prevenir accidentes, la señalización abarcó tramos peligrosos como el de Piedra Picada, La Contenta (en el descenso posterior al Mirador de Alto de Cotilla) y las aledañas al antiguo vivero forestal de Cagüeybaje.
Como parte de la tarea también se realiza el mantenimiento o cambio de las señales viejas y se marcó la línea delimitadora de los carriles desde Las Guásimas (donde inicia La Farola) hasta la ciudad de Baracoa.







