Que en el contexto del incremento salarial al sector presupuestado, miles de maestros hayan mostrado su intención de reincorporarse a las aulas, es una noticia muy buena para la educación en Cuba –excelente pudiera decirse–, pero ello no significa en modo alguno que este paso represente la solución definitiva al problema de la cobertura docente y mucho menos que resuelva, como por arte de magia, todo lo concerniente a la calidad del proceso docente-educativo, que tanto se reclama en el país.
Estas palabras fueron pronunciadas por el campesino Eugenio Beltrán observando una cantidad de más de 20 quintales de frutabombas amontonadas debajo de un árbol en la guardarraya, después de varios días sin que los responsables de acopiarlas aparezcan.












