“Era la mañana de la Santa Ana… ¡Qué gloriosos gallos dieron a la aurora viejas y olvidadas posturas de Hatuey!”, decía el Indio Naboría en su poema La Mañana de la Santa Ana, que celebraba aquella histórica mañana de Julio en que los rebeldes daban a la Patria la esperanza de vivir libres y soberanos. Eran los jóvenes de la Generación del Centenario de José Martí.












