Cuba llora, el luto no acaba porque hemos perdido al padre de todos, al guía, el protector al amuleto que no solo es gigante en sí mismo, sino que hizo crecer a esta isla lo impensable, pero el duelo de Cuba no es inmóvil, ni infértil, no nos lo hubiera perdonado Fidel. No hay dudas, Fidel pertenece al futuro de Cuba y del mundo, como cantó antes el poeta: nadie se va a morir, menos ahora…












