Con ruidos...pero Sonando en Cuba

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)
microfono

El público lo aseguró, el programa estuvo Sonando en Cuba, como músicade Hit Parade, e indudablemente por su similitud con los Reality Shows delas televisoras de estos tiempos.

El público lo aseguró, el programa estuvo Sonando en Cuba, como músicade Hit Parade, e indudablemente por su similitud con los Reality Shows delas televisoras de estos tiempos.

Lo  dicho,  dicho  está…,  esta  es  la  reacción  que  debía  esperarse  de  unespacio que ya tuvo sus antecedentes en cuanto a la participación, pero quepresentó cierta novedad en la técnica de realizarlo para la televisión de estepaís.  La analogía patente con el  popular” La Voz”,  en cualquiera de susversiones, ya garantizaba una audiencia que tomaba partido del productocomunicativo. 

Además  en  la  conducción  estuvo  Carlos  Luis,  un  rostroatractivo y popular pero definitivamente para las artes dramáticasLa  susceptibilidad  que  caracteriza  a  los  nacidos  esta  isla,  y  unaoportunidad de sonar en Cuba lograron convocar y casi persuadir gente detodas  partes.  

Temas  musicales  de  autores  cubanos,  en  voz  de  losparticipantes y ante la presencia de Paulo FG, que siempre daba el vistobueno, fue visa para quienes aún sin tener pizca de soneros, -tal como sebuscaba-, superaron las rondas eliminatorias. Nunca el discurso verbal o losrecursos audiovisuales presentaron al menos uno de los concursantes queno logró superar el primer intento para incluirse en el certamen.

Sin embargo la responsabilidad es compartida con el jurado que no ofreció alos competidores consideraciones  específicas de la música, útiles para lasrondas  y  presentaciones  venideras.  Adalberto  Álvares,  César  (Pupy)Pedroso,  Leo  Vera,  Gerardo  Piloto,  José  Luis  Cortés  y  Cándido  Fabré,fueron verdaderos managers, no obstante sus experiencias y conocimientosle valían para decidir,  y dar juicios acerca de interpretación y proyecciónescénica.

Aún con ruidos pero Sonando en Cuba, es innegable la lectura emotiva delos  televidentes  y  muy  favorable  hasta  el  último  programa.  Para  estareacción emocional,  sin llegar  al  juicio  crítico,  pienso que influyó  la  bienconcebida escenografía,  además del móvil que sorprendía a los escogidos,su cambio de imagen y otros recursos audiovisuales.

Mas  lo  que  debió  ser  el  desenlace  de  esta  travesía  de  televisión  queconformaron  Paulito,  Rudy  Mora  y  RTV  Comercial,  resultó  ser  el  másdesacertado capítulo,  en el  cual  solo salvaría a Rosalía  Gómez y KarenGisell, quienes con probada aptitud  ganaron el boleto a la final.

Pero el espectáculo de la comunicación perdió justo en la última etapa, suritmo, la andadura que sedujo al público, la forma en que se comunicaría eldiscurso que hasta ahora defendieron.  Una vez más el  rostro atractivo ypopular de Carlos Luis no fue suficiente para conducirnos hasta lo que seesperaba, el ganador de Sonando en Cuba.

Los recursos para develar el resultado no fueron en mi opinión instrumentopara crear un clímax y  menos para comunicar el mensaje.  Por otro lado elbrusco  cambio  de  escenario  resultó  sobrado  para  tan  solo  unos  pocosminutos  al  aire  y  en  el  que las  protagonistas,  Rosalía  y  Karen,  casi  nomodularon palabra. 

Sin que los del otro lado de la pantalla mostraran mucha sorpresa, y sin dara conocer la puntuación de las finalistas, nosotros los televidentes supimosque la ganadora  fue Karen Gisell, quien en mi modesta opinión, a pesar desus cualidades vocales y según el criterio de especialistas del arte musical,no mostró el  timbre sonero buscado que sí escuchamos en la voz de lasantiaguera Rosalía Gómez.

A eso sumaría la ya prevista interpretación deltema del programa de Paulo FG junto a la premiada.A pesar de todo, este fue un programa del que aplaudo la idea, su puesta yestética televisiva y sobre todo la ocasión de encontrar quienes pudieran serlas voces de de la música popular que usted escuchará mañana Sonando en Cuba.

Escribir un comentario