Pastor Chibás, memoria viva de la trova, la canción romántica y el bolero en Guantánamo

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A la edad de 17 años, los empresarios de la RHC Cadena Azul le propusieron un contrato de trabajo junto a una beca de estudio para que se formara como un músico profesional, pero su madre se opuso a que se machara para la Habana, puesto que le otorgaron a Bertha Dupuy, una de las más notables solista de Guantánamo de todas las épocas.

A la edad de 17 años, los empresarios de la RHC Cadena Azul le propusieron un contrato de trabajo junto a una beca de estudio para que se formara como un músico profesional, pero su madre se opuso a que se machara para la Habana, puesto que le otorgaron a Bertha Dupuy, una de las más notables solista de Guantánamo de todas las épocas.

Así cuenta el cantante aficionado Pastor Manuel Chibás Ramírez, de 92 años y oriundo de Felicidad de Yateras donde vivió hasta los 11 años, quien perteneció al conjunto Ecos del Guaso y al cuarteto Remembranza desde su fundación en 1961  hasta su retiro hace unos pocos años.

El Premio Memoria Viva 2013, distinción que otorga el Instituto Cubano de Investigación “Juan Marinello” a los que preservan las tradiciones más auténticas, recuerda además su comienzo en la música cuando tenía 11 años de edad, guiado por Enrique Digournay y Luis Rivera, quienes lo acompañaban también con la guitarra.

De ahí que sus presentaciones se disfrutaron en la Emisora CMKS (sita en las calles Carlos Manuel y el 3 Sur en la ciudad de Guantánamo) en los programas “Lluvia de estrellas” y “Canciones en la tarde”, este último de tres a cuatro de la tarde en el que le pagaban un salario mensual de 40 pesos, para que cantara los temas de época de Miguel Matamoros, Sindo Garay, Manuel Corona, además de las composiciones de Rafael Inciarte y Luis Morolote, ambos de Guantánamo.

Aquí junto a otros aficionados de la localidad como la promotora natural Berta Aracelis Ramírez, el barítono Sixto Limonta, y el Julio Lobo, pianista acompañante y a la vez mentor de los que acudían a CMKS para cantar, Pastor continúa aprendiendo los diferentes estilos de la canción romántica como el bolero y otros oficios en la misma planta radial, como él mismo asegura, después de permanecer un tiempo alejado de este medio vital para los pobladores en los años 50.

"A la edad de 17 años retorno a la emisora y la habían trasladado para Martí entre Aguilera y Prado y me mantuve allí hasta que la cambiaron para Luz Caballero y Donato Mármol. Recuerdo que en el patio del CMKS hicieron un escenario gigante para ofrecer distintos espacios radiales entre ellos programas de aficionados y bailables".

Surge en esa década también “Ecos del Guaso”, y me contrata Manolito Martínez, propietario de la ferretería ubicada en Carretera y Pedro A. Pérez, actual edificio Lili Modas: "Con este grupo interpreté boleros mexicanos y canciones tradicionales de compositores cubanos: Miguel Matamoros, de María Teresa Vera e Isolina Carrillo, y también de Morlote e Inciarte. Siendo miembro de Ecos del Guaso me acompañaron los pianistas Luis Martínez Griñán, Zenaida Manfugás, Nereyda Villalón, Ismael Díaz, miembro de la Orquesta Cristal y luego con los guitarristas antes mencionados y nos presentamos en el Teatro Principal la Casa de la Tova de Santiago de Cuba, en los festivales de artistas aficionados en el escenario del Lázaro Peña, en La Habana y en el Teatro Campo Amor, y el Cine Actualidades de la ciudad de Guantánamo.

Durante las juglarías de Ecos del Guaso y Remembranza, Pastor Chibás voz prima y maraquero, también interpretó canciones en cumpleaños en las casas de amigos y familiares donde ofrecieron las serenatas, descarga de música y poemas dedicados a un ser querido fundamentalmente a altas horas de la noche, tradición que ya no se ve en las calles guantanameras y de ello Pastor dice: " las serenatas han desaparecido algo tan alegre, yo recuerdo que después del triunfo de la Revolución en 1959, nos ponían coches para que fuéramos por toda la ciudad.

También durante el diálogo apelando a su memoria (que falla a veces por el paso del tiempo), este zapatero de oficio de la fábrica de calzado de Guantánamo, recuerda sus encuentros con Benito Odio, quien trabajó en la tintorería en Carretera entre Carlos Manuel y Beneficencia, devenido en el trovador insigne de la localidad,  cuyo nombre recibe la Casa de la Trova donde se escucha la descarga de los músicos profesionales y aficionados e invitados.

Una de las tardes cuando Pastor regresaba de su trabajo, Benito lo llama para que le cantara una guaracha acabada de componer, tema que finalmente nuca incluyó en su repertorio, pero la recuerda con apego:  Tú dices que  yo no sirvo y sin embargo por todas partes en barrio entero me reverencia.......

 

 

 

 

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