La vigencia del bicentenario Changüí y su expansión en el panorama musical cubano y de otras naciones, reconoció el coloquio del Festival dedicado al ritmo guantanamero, cuyo programa teórico cerró este viernes tras dos jornadas y una docena de ponencias de expertos nacionales y extranjeros.
La vigencia del bicentenario Changüí y su expansión en el panorama musical cubano y de otras naciones, reconoció el coloquio del Festival dedicado al ritmo guantanamero, cuyo programa teórico cerró este viernes tras dos jornadas y una docena de ponencias de expertos nacionales y extranjeros.
Abel Acosta, viceministro cubano de Cultura, asistió a los intercambios en el céntrico Pabellón Guantánamo, que reservaron para esa última sesión seis conferencias magistrales de investigadores locales, de La Habana, y de Bahamas, y contó además con la presencia de estudiosos de Estados Unidos y República Dominicana.
Abrió el coloquio la musicóloga Yurien Heredia, del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, quien disertó sobre los cantos changüiseros, sus elementos distintivos e íconos de la interpretación de este género músico-danzario, cuyo valor etnocultural y patrimonial destacaron los presentes.
A esta exposición le sucedió otra sobre estilo musical del Changüí y su influjo en la cultura caribeña, dictada por la especialista bahameña Christine Gangelhouff; en tanto estudiosos locales reflexionaron sobre expresiones paralelas al autóctono ritmo y su interrelación con otras culturas del oriente cubano.
De esos últimos conferencistas destacó el Doctor en Ciencias Sociales Manuel Coca, quien abundó acerca de las Sociedades de Tumba Francesa, ancestral manifestación que aún pervive en el extremo oriental de Isla, declarada en 2003 Primera Obra Maestra Cubana del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Participaron también de los debates representantes de proyectos comunitarios de la provincia, y entre el auditorio estuvo el notable tresero cubano Pancho Amat, el compositor y arreglista Conrado Monier, y el músico estadounidense Benjamín Lapidus, quien aprendió en Guantánamo a tocar el tres y apreciar al Changüí.
Lapidus figuró entre los ponentes de la jornada inaugural del Coloquio, el jueves, en la que impartió la conferencia “…Representaciones musicales de Guantánamo más allá del Oriente”, y enfatizó en la trascendencia de esa sonoridad en otros estilos y escenas que se han apropiado o bebido de ella.
Este fue solo el programa académico del octavo Festival Nacional del género changüisero, que proseguirá hasta el lunes con conciertos de un centenar de agrupaciones, concursos de creación, competencias de instrumentistas y bailadores, y el estreno de una ruta cultural por localidades cunas del ritmo.
Las actividades se extienden a los municipios guantanameros de Yateras, El Salvador, Manuel Tames y Caimanera, y al territorio santiaguero de Songo-La Maya.
El domingo en la Villa del Guaso arrancará al filo del mediodía el Changüí más largo, descarga musical que en edición pasada (2014) alcanzó 28 horas ininterrumpida y ahora aspira a llegar a 30.