Si de ancestrales tradiciones culturales cubanas se habla, sin dudas, de la abultada lista del patrimonio inmaterial hay que mencionar a las preciadas retretas de las Bandas de Conciertos en céntricos parques, agrupaciones que en la Isla hoy suman más de 100 y algunas con larga historia y prestigio como la provincial de Guantánamo, que en este octubre celebra su aniversario 115 de fundada.
Esta institución creada en la Villa del Guaso en los albores del pasado siglo por Gonzalo Escalante -músico mexicano radicado en Cuba-, es una de las más antiguas de su tipo en el país y a lo largo de sus años ha estado ligada a relevantes hechos culturales y de la historia guantanamera, al ocupar un lugar destacado en la defensa de la identidad y las más nobles causas de su pueblo.
En el escenario histórico de sus funciones, el céntrico Parque José Martí, otrora Plaza de Armas donde debutó en octubre de 1903, sus actuales integrantes mantienen la retreta dominical, acogida hoy, como antes, por heterogénea concurrencia que disfruta del exquisito repertorio universal pero quizás muy poco conoce del origen y trayectoria de la veterana agrupación.
Uno de los antecedentes de la Banda de Concierto de Guantánamo se remonta nada menos que a la manigua redentora, cuando el instrumentista y capitán mambí Rafael Guillermo Inciarte Ruiz crea y dirige, durante la guerra de 1895, la Banda de Música de las tropas del Mayor General José Maceo Grajales, quien regía el departamento oriental del Ejército Libertador.
El propio Inciarte Ruiz en 1927 asumió la dirección del colectivo guantanamero estrenado por Escalante en 1903, elevó su nivel técnico y bajo su tutela, dos años más tarde, el grupo se alzó con el Primer Premio de un encuentro de bandas de la región de Oriente, celebrado en Santiago de Cuba.
En etapas posteriores otros excelentes maestros le aportaron también su talento artístico y directivo: sucesivamente entre estos Enrique Salas, Felipe Almaguel, Simón Ocaña, Rafael Inciarte Brioso -hijo de Inciarte Ruiz-, Segundo Pereira, la maestra Agianit Payán, quien comandó la banda desde 1986 a 2010, y desde entontes hasta la fecha el clarinetista Armando Argenis Torres.
En su siglo y algo más de existencia cuenta también con varios experimentados arreglistas musicales y entre los actuales destaca el notable instrumentista, orquestador y compositor Conrado Monier, considerado una cátedra de la música en Cuba y referencia para grandes figuras en este arte.
La legendaria unidad artística sentó las bases para abrir en junio de 2005 -con sus integrantes como pedagogos y dentro de un programa nacional-, una escuela que graduó una banda para cada municipio guantanamero, muchas de las cuales resultaron las primeras agrupaciones profesionales de música en sus territorios y ganaron inmediata acogida del pueblo, incluido el de las serranías.
Hoy la matriz, la centenaria Banda Provincial, la conforman medio centenar de talentosos músicos -en su mayoría jóvenes graduados del sistema de enseñanza artística-, y al decir de expertos en este formato figura entre las más sobresalientes en el país, tanto por el nivel artístico de sus ejecuciones, como por la exhaustiva selección del repertorio y su distintiva sonoridad.
Desde hace ya algunos años sus miembros vienen renovando el programa habitual (de oberturas, pasodobles, marchas y valses), incorporándole música actualizada para bandas, con un tratamiento armónico contemporáneo pero enfocado al rescate de lo tradicional, y perspectivas de elevar al grupo al formato de Banda Sinfónica, apuntó su director a la ACN.
Múltiples actividades se diseñan este año por su cumpleaños 115 -dijo- festejo que alcanzará dos momentos clímax: uno a partir del 14 de octubre, con funciones diarias de bandas municipales, y el 20 de este mes -Día de la Cultura Cubana- con gran concierto en la Sala Huambo e invitados locales y de otras regiones que llegarán para agasajar al colectivo “del Guaso”.
Por estos días la Banda de Concierto de Guantánamo, de raíz mambisa y vocación patriótica, recibirá merecidísimos halagos de instituciones artísticas y el Gobierno provincial, que encomiarán su arte en función del gusto estético musical, la continuidad de su calidad en la nueva generación de instrumentistas y su aporte a la cultura y la comunidad, al defender una tradición ancestral.












