El reconocido bailarín y coreógrafo Narciso Medina Favier regresó a su tierra natal, Guantánamo, para compartir en el Teatro Guaso de esta urbe su más reciente estreno El Nido, e intercambiar con noveles y consagrados artífices del movimiento danzario del territorio.
La nueva puesta se inspiró en una leyenda japonesa, referente cultural que convirtió el maestro Medina en un performance danzario de diálogo directo con el espectador mediante la música, el son íntimo y la introspección interpretativa lograda en escena, gracias a sus prolijos movimientos.
Tras su presentación, el destacado creador guantanamero recibió el agasajo del Consejo Provincial de Artes Escénicas, de manos de su presidenta Virgen Speck, como muestra de gratitud por sus aportaciones a la danza nacional e internacional.
Este prolífico coterráneo lidera actualmente el conjunto Narciso Medida Dance Tokyo en Japón, país donde sostiene un trabajo formativo con jóvenes bailarines interesados en la danza contemporánea y ritmos tradicionales cubanos como el son y el changüí, líneas estéticas que defiende desde la nación nipona.
Las compañías profesionales del patio también formaron parte del programa de la noche, al reponer obras como La Barca, interpretada por Danza Fragmentada; El Necio con el sello distintivo del Ballet Folklórico Babul y Mujer sin título, coreografía antológica del repertorio de Danza Libre.












