Tener una escuela taller creadora de instrumentos musicales con todos los requerimientos técnicos y disciplinarios, así como preparar a las nuevas canteras con el amor que se le profesa a este oficio tan delicado, sobresalió en el tercer Coloquio de Arte e Identidad realizado en la Casa de la Trova Benito Odio, de la ciudad de Guantánamo.
En el panel "El arte de construir instrumentos musicales. Retos y soluciones" con la participación de los experimentados lutiers Sigifredo Taquechel y Antonio Monier, también resalta la transmisión familiar del oficio que es vital para mantener el quehacer de los artistas, escuelas de arte y grupos musicales del patio, que apelan a otras provincias del país para restaurar o adquirir nuevos instrumentos.
El coloquio Arte e Identidad presentó una galería de imágenes de la visita de músico de la talla de Frank Fernández al taller de Taquechel, de cuyas manos diestras tomó forma el caverchelo, un híbrido que auna los elementos básicos del changüí, ideado por el arquitecto guantanamero Pedro Caverdos.
Por su parte, la especialista de patrimonio Consuelo Duportay expone la idea de presentar un proyecto de cooperación internacional para preparar a personas interesadas en el oficio de lutier, como una de las vías de solución a la carencia de instrumentos musicales de los grupos de aficionados en el territorio.
"Soluciones instrumentales para los formatos de conga", también fue un conversatorio álgido durante el Coloquio Arte e identidad, concurrido por los especialistas de la Casa de Cultura Rubén López Sabariego y el Centro de Superación para la Cultura, además de los miembros de la institución rectora del Sistema de Casas de Cultura en la provincia más oriental de Cuba.












