El primer evento Mi Trova en Guantánamo demostró que se debe inclinar a las nuevas generaciones hacia el conocimiento de este género tradicional, así como fomentar el intercambio entre los músicos guantanameros y los homólogos de Santiago de Cuba para mantener el vínculo que existió de antaño entre los cultores de la trova en el oriente de Cuba.
La jornada convocada por la Dirección Municipal de Cultura y el proyecto Mi Trova, liderado por la promotora Martha Beatriz Rodríguez, se enfrasca en fortalecer el movimiento de cantautores del Guaso en los escenarios del territorio y en la Casa “Benito Odio”, institución que debería sostener una programación en la que resalte las disímiles vertientes del género instituido por su vuelo poético y excelente factura desde la segunda mitad del siglo XIX.
Intensos días de canciones, boleros, guarachas distinguieron el evento con las presentaciones de los guantanameros Rafael Riquenes, Víctor Calzado (el Ébano del Palmar), Rafael Pacheco, Lina Zamora, y a los avalados músicos de Santiago de Cuba: Grisel Gómez, integrante del Coro Orfeón y Yoel Leyva- baracoeso artista del Cabaret Tropicana, Gabino Jardines y Radamés González junto a su agrupación Son Arte, septeto con 13 años de quehacer en los centros culturales de ARTEX.
Estos invitados con una labor estimable en la casa de la trova de la hermana provincia oriental y en el Festival Internacional Pepe Sánchez, además de apreciar el quehacer de sus homólogos guaseños, ofrecieron lecciones de ejecución de acordes de la legítima melodía trovadoresca e interpretación de sus letras, que atrajo al Trío Azul y a unos pocos jóvenes del territorio entusiasmados en participar en el certamen Mi Trova.
El número de participantes en el apartado competitivo de la gran convocatoria, se muestra poco mimosa en relación a la cantera de artistas aficionados e instructores de arte inscritos en el sistema de casas de cultura, así como músicos del catálogo del Centro Provincial de la Música, que deberían estar en la vanguardia para conocer e investigar sobre esta tradición con riesgo de olvidarse, pues se demostró en el certamen que los más nuevos exponentes desconocen las auténticas letras y ritmo de canción como “La tarde”, legada del célebre Sindo Garay.
La remembranza también evocó a Lino Betancourt Molina, periodista e investigador guantanamero que rubricó en sus textos Compay Segundo y La Trova en Santiago de Cuba y Lo que dice mi cantar parte de la historiología trovadoresca.
El evento Mi Trova en su primer llamado tampoco pudo contar con la asistencia de algunos juglares recurrentes a la Casa de la Trova Benito Odio, ni con los de Baracoa, todos invitados al intercambio que inició en el Parque José Martí con un tributo al propio Garay, artista bohemio que en más de una ocasión visitó junto a su mentor Pepe Sánchez, la jurisdicción de la Villa del Guaso.
Merece el reconocimiento la iniciativa de rescate de las serenatas y el agasajo al Ballet Folklórico Babul en su recinto solariego en ocasión de sus 25 años de creado por el maestro Ernesto Llewellin De la Hera, loas que llevaron al vendu de Mi Trova al barrio Sur para festejar las cuatro décadas de vida artística del cantautor Mario Zamora.
Junto a familiares, vecinos y promotores, el convite atrajo además al inseparable amigo Josue Oliva, a Adonis Fernández Mulen, director del Quinteto de Saxofones Conatus, y Pastor Chibás, un genuino representante de la canción tradicional y miembro del eclipsado cuarteto Remembranza.
Quizás esta vez no se lograron todas las ambiciones del evento Mi Trova, pero ya inició un camino para junto a los santiagueros compartir experiencias y atraer a nuevos seguidores que deseen conocer y regocijarse con las sonoridades auténticas de la Mayor de las Antillas, fecundadas desde el amor, la desventura y la vida extraordinaria de compositores de la talla de Sindo Garay, Alberto Villalón, Manuel Corona, María Teresa Vera, Benito Odio, entre otros.












