¡La naturaleza es sabia! hemos escuchado millones de veces en disímiles contextos para significar sucesos que ocurren sin las mediaciones de la voluntad humana pero cargados de valor y trascendencia.
¡La naturaleza es sabia! hemos escuchado millones de veces en disímiles contextos para significar sucesos que ocurren sin las mediaciones de la voluntad humana pero cargados de valor y trascendencia para los más de 7 mil millones de habitantes de este planeta.
El mundo, tal y como hoy lo conocemos, surgió tras un largo y lento proceso evolutivo. ¡Y aún sucede! A nuestro alrededor ocurren constantes transformaciones, a menudo imperceptibles para nuestros sentidos y frutos de cambios ocurridos durante siglos. Algunos de estos procesos tienen su origen en la actividad humana y representan un peligro para la vida en la Tierra.
Así sucede con el cambio climático causado por la emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento global. Se trata de un fenómeno de profunda raíz humana y causa de preocupación para científicos, académicos, cineastas, escritores y ambientalistas de todo el orbe. Este desequilibrio es perceptible en la subida del nivel del mar, el progresivo deshielo de las masas glaciares y el aumento de la temperatura global. En cuba, por ejemplo, cada año los inviernos son más fríos y los veranos más cálidos.
Sin embargo, este descontrol en los termómetros también alcanza a los países de clima más frío, donde en los últimos años las olas de bajas y altas temperaturas son cada vez más frecuentes. En los meses de calor en los últimos años naciones como Rusia en 2010; EE.UU, en 2012 y Reino Unido, en el 2013, reportaron temperaturas altas e inusuales.
En nuestro país durante los últimos 60 años el clima incrementó sus temperaturas en alrededor de 0,9 grados centígrados, según estudios del Instituto de Meteorología. Esta elevación, explican los expertos, se debe a una mayor radiación solar y a las sequías prolongadas.
Una realidad que ahora mismo vivimos en Guantánamo donde la escasez de lluvias pone en tensión el abastecimiento de agua y a sectores como la agricultura y la salud. También las áreas costeras están entre las más perjudicadas, en lo fundamental debido a la incidencia de huracanes y la elevación del nivel del mar.
Uff que calor!!! Verdad? Sí, en estos días las temperaturas están por los cielos, en este sentido, los científicos cubanos indican que es posible que en el verano sienta un calor superior al registrado por los termómetros, exactamente, cuatro grados más.
No obstante, la incidencia del cambio climático no termina ahí, estudios publicados recientemente por la revista médica Británica The Lancet destacan que las alteraciones ambientales tienen consecuencias indirectas para los humanos, como cambios en la propagación de enfermedades infecciosas, aumento de la contaminación atmosférica, inseguridad alimentaria y malnutrición.
Ese medio de prensa recomienda caminar o montar en bicicleta para reducir las emisiones de combustibles fósiles, favorecer el equilibrio ambiental, mejorar la respiración, reducir la obesidad, la diabetes, enfermedades coronarias y los accidentes cardiovasculares. Así que ya sabe, disfrute y ejercite su cuerpo y la mente al montar bicicleta.
Consejos como estos sin dudas estarán presentes en la agenda de los participantes en conferencia de la ONU sobre cambio climático, a celebrarse en diciembre de este año en París, con el propósito de alertar, sembrar conciencia y suscribir acuerdos para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar el incremento de la temperatura media global en más de 2°C.
Ojalá logremos entre todos revertir esta situación, de lo contrario, corremos el riesgo de vivir en una potencial estufa, debido a las olas de calor y ¡también las de frío! Por ahora le recomendamos dar su aporte, proteger el medio ambiente, cuidarse del sol, beber mucha agua y disfrutar este verano.












