La repercusión en Guantánamo de los antecedentes y hechos posteriores al 26 de julio de 1953 fue destacada por el historiador Luis Figueras Pérez en el contexto del Día de la Rebeldía Nacional.
Aunque en los asaltos a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo no participó directamente ningún revolucionario del territorio, sí resalta, dijo el investigador, el alzamiento en Sierra Canasta encabezado por Miguel Beltrán cuyo plan consistía en arrebatar armas al escuadrón 16 de la dictadura e internarse en el macizo Nipe-Sagua-Baracoa.
Recordó la moderada conducta de Angel Luis Barreras Ricardo, efectivo del ejército batistiano durante esos días, con respecto a los opositores del oprobioso régimen, la participación de las mujeres representadas en la persona de Margot Hernández y de Iván Rodríguez como símbolo de la juventud.
En su recuento el autor de numerosos libros relacionados con la última etapa libertaria, subrayó que durante la clandestinidad fueron decisivas las visitas de trabajo a esta ciudad del joven revolucionario santiaguero Frank País, Jefe de Acción del Movimiento 26 de Julio.
Rememoró que la oriental región estaba caracterizada antes de 1959 por una alta cifra de desempleo y de iletrados además de reportar una tasa de mortalidad de 32 coma 5 por cada mil nacidos vivos entre otras penurias sociales.
El historiador Luis Figueras resaltó el aporte de las familias Morilla Núñez, Boicet Antoine, Rodiles Planas y momentos relevantes después del Moncada, entre ellos la fundación del Segundo Frente Oriental Frank País, comandado por Raúl Castro, el Congreso Campesino en Armas, la Plenaria Azucarera y otros previos al triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.












