Evelia Noblet (Bella) integró el Proyecto de Changüí profesional casi hasta los últimos días de su vida, vestida de colores vivos y una mirada joven en el intento de retener energías para seguir enseñando cómo bailar el género, sin levantar los pies y tomándole el sabor al bongó de monte y al tres.

Bella era bella y por su humildad en la pista y fuera de los escenarios donde bailó, la noticia estremeció a la familia de changüiseros en Guantánamo cuando se supo de su muerte. Alienta saber que Evelia Noblet (Bella) integró el Proyecto de Changüí profesional casi hasta los últimos días de su vida, vestida de colores vivos y una mirada joven en el intento de retener energías para seguir enseñando cómo bailar el género, sin levantar los pies y tomándole el sabor al bongó de monte y al tres.
Lamento que ella no pudiera disfrutar los festejos por el aniversario 70 de la agrupación, nacida el 11 de agosto de 1945. Nadie como ella para otorgarle elegancia al espectáculo de esta estampa músico-danzaria, procedente de las lomas de Yateras, El Salvador y otros municipios del oeste. Bella se fue, pero nos dejó los aires de una tradición que se canta y se baila a contratiempo, no sólo en las áreas rurales, sino también en la ciudad por medio de las Peñas de ese tipo y desde que le puso frac y lo paseó por el mundo su primer difusor internacional, Elio Revé Matos (fundador y director del Charangón)
Después le puso una medalla en el pecho otro maestro de la música cubana: Juan Formell y para eso bastó seleccionar una pieza que levanta a cualquiera del asiento y es “El Guararey de Pastora”, aún en el repertorio de la orquesta aunque él desapareció físicamente. ¡Y ella bailó tanto esa obra!
Adiós, Bella, la bella del changüí. Guantánamo llora tu ausencia.
Tomado del Blog Herencias Culturales