Resulta asombroso que Panamá se proponga restringir temporalmente el paso de buques de gran calado, por bajo volumen de agua en su famoso canal, una medida que según las autoridades, afectará el 20% del tráfico.
Resulta asombroso que Panamá se proponga restringir temporalmente el paso de buques de gran calado, por bajo volumen de agua en su famoso canal, una medida que según las autoridades, afectará el 20% del tráfico.
La falta de precipitaciones alcanza también a Cuba y otros países del área, a causa del fenómeno climatológico El Ni;o…. Por tanto, no somos los únicos afectados. Lo son también, sin ir muy lejos, naciones, como la vecina República Dominicana, donde se reporta la peor sequía de su historia.
En el caso de Guantánamo, datos estadísticos al cierre del 2014 y principios del 2015, hablan de precipitaciones que hasta abril no rebasaban el 73% de las lluvias correspondientes a la etapa y las fuentes empezaron a descender, a medida que las altas temperaturas aceleran la evaporación.
Ante esa crisis que hoy preocupa y ocupa al partido y a las estructuras gubernamentales de todo el país, la primacía la tiene la población. Por supuesto, el reducido volumen de los embalses, perjudica los cultivos y la economía toda.
Pero como nunca antes, están en marcha estrategias y regulaciones, con el fin de suministrar lo que les toca a comunidades e instituciones, mientras el regadío se resiente, con negativas consecuencias para las cosechas.
No pasamos por alto las millonarias inversiones hidráulicas en ejecución, tanto emergentes, como a mediano y largo plazo, para perfeccionar la entrega de ese recurso imprescindible, y cómo propiciar su uso racional. Por ejemplo el acueducto de El Yarey, en un canal del sistema Camarones, la segunda bomba en la estación de Montgomer, entre otras.
En medio de esta difícil situación, nos parece muy oportuna la Feria Agropecuaria e Industrial, del sábado último, porque a pesar de la sequía más severa y prolongada que se recuerde en Guantánamo, hay evidencia del esfuerzo de los productores, quienes aún cosechan viandas, hortalizas, frutas y otros renglones y mantienen los agro/ mercados abiertos.
Pero habrá que trabajar mucho todavía para suprimir salideros en calles y viviendas y frenar el derroche en los centros “altos consumidores”. Llegará el día en que, un adecuado estudio de las necesidades reales de cada entidad, les permita enmarcarse en su consumo, lo mismo que con la electricidad. Eso es disciplina.
En estos momentos el agua disponible es poca, simplemente porque no llueve, ni es posible en naciones pobres inducir la lluvia, mediante la llamada siembra de las nubes.
La sequía, es entonces, una realidad que obliga a campañas ciudadanas y abiertas contra el despilfarro, y eso sí está en nuestras manos, para resolver con el agua que tenemos, hasta tanto caigan los esperados aguaceros en Guantánamo y el resto de la Isla.