“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, dijo el Papa Francisco en su Homilía durante la misa de La Habana, mensaje colmado de humanismo y amor profundo hacia los hermanos que son todos los seres humanos, los cristianos y los creyentes de otras denominaciones.
“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, dijo el Papa Francisco en su Homilía durante la misa de La Habana, mensaje colmado de humanismo y amor profundo hacia los hermanos que son todos los seres humanos, los cristianos y los creyentes de otras denominaciones.
El Santo Padre llama a fortalecer el don del servicio que no sólo implica ofrecer bienes materiales a los más necesitados, sino transmitir la esperanza divina a aquellos que deben luchar por sus sueños.
Servir significa darse a los demás de muchas maneras como brindar palabras de aliento y acompañar a quienes sufren por la pérdida de seres queridos, conflictos familiares como la violencia, el alcoholismo, el abandono, la desunión de los hogares y otros males que afectan a las diferentes sociedades en el mundo.
Servir, como nos pidió el Sumo Pontífice, va más allá de la caridad por simples cumplidos y de dar de lo que sobra, es el amor regalado en la comprensión, el buen ejemplo, la justicia y las manos y abrazos extendidos para ayudar y compartir.
Gracias, Santo Padre, por tus palabras llenas de humildad, misericordia y esperanza, los cubanos las recibimos con el corazón abierto.












