Muy cerca del lugar por donde desembarcara el 11 de Abril de 1895 José Martí y Máximo Gómez junto a otros patriotas en Playita de Cajobabo, municipio guantanamero de Imías, se encuentra el Bosque Martiano.
Muy cerca del lugar por donde desembarcara el 11 de Abril de 1895 José Martí y Máximo Gómez junto a otros patriotas en Playita de Cajobabo, municipio guantanamero de Imías, se encuentra el bosque martiano. esparcido en un área de 7,5 hectáreas con un sendero de aproximadamente 900 metros por donde transitó la expedición y en el sitio confluyen en perfecta armonía elementos de la naturaleza como la ciénaga, las piedras y las espinas que describiera el Apóstol en su diario.
Las primeras plantas que las personas encuentran a la entrada han sido sembradas por personalidades del país quienes por tradición siempre plantan un árbol en este sitio y se le denomina al área Bosque del Centenario.
El sitio fue inaugurado oficialmente en el año 1995 por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque y en éste se atesoran las 32 especies de plantas que Martí va describiendo a su paso por Imías, también existe un anfiteatro rústico donde las piedras y troncos de palmas son los asientos utilizados cuando se realizan actividades culturales, encuentros de historiadores y otros.
Entre las plantas que se observan en el bosque está la señora de nuestros campos: la palma real, siempre erguida como si quisiera besar el cielo, junto a otras especies como el Guárano, Jubabán, Marañón, Mango, Yana, Frijolillo, Uva, Jobo, Bacona, Higuereta; Mapén, Copey, Ocuje, Naranja agria, Caimito, Jagüey y Júcaro.
Algo significativo es el hecho que durante las actividades que tienen lugar en el Bosque se brinda a los participantes una merienda martiana que contiene algunos de los alimentos que Martí degustó durante su travesía por territorio guantanamero como es el café carretero (se prepara poniendo a hervir el agua endulzada con el polvo de café juntos y luego se le introduce un tizón encendido), puerco asado, guarapo y macita de coco con miel de abeja.
En este andar por el bosque también encuentras a los miembros del cuerpo de seguridad y hasta un grupo de pioneros pertenecientes a una escuela cercana que se nombran Guardianes de la Naturaleza.
Ellos se encargan de cuidar todo el entorno y su trabajo lo hacen extensivo a la comunidad con un mensaje sobre la cultura ambientalista, a través de pancartas y encuentros con los pobladores.
Al final del sendero cuando vamos dejando atrás la exuberante vegetación y nos acercamos a las viviendas de los vecinos más próximos encontramos un manantial, conocido como el pozo de Liborio y que en 1995 al cumplirse 100 años del desembarco de Martí fue rebautizado como el Pozo del Centenario.
Esa era la única fuente de agua potable existente en la zona, allí Martí y sus acompañantes debieron calmar la sed una vez en tierra e incluso utilizar el agua para colar el café que degustaron, una grata experiencia que usted pudiera vivir si se decide llegar hasta Imías, la capital de los Bosques Martianos y transitar por el sendero de la Historia.












