Las canciones irreverentes de Silvio Rodríguez, anuncian, correrán el día 9 de abril el velo de la Cumbre de los Pueblos, el ágora popular donde la diplomacia y los protocolos no median el discurso y los reclamos se tornan universales como los sentimientos que los inspiran.
Las canciones irreverentes de Silvio Rodríguez, anuncian, correrán el día 9 de abril el velo de la Cumbre de los Pueblos, el ágora popular donde la diplomacia y los protocolos no median el discurso y los reclamos se tornan universales como los sentimientos que los inspiran.
Hasta Panamá y la VII Cumbre de las Américas llegan también los colores de nuestra bandera en un mural colectivo que toma forma en el Kcho Estudio Romerillo. Construida por manos diversas y generosas, la obra es expresión de la unidad de nuestros artistas y del pueblo cubano, un canto a las realidades del país y estandarte de la delegación cubana.
Mucho se habla en estos días de la Cumbre, un espacio de diálogo que bajo la tutela de la polémica Organización de Estados Americanos, OEA, confrontará las miradas de una América -mestiza, india y por cuyas venas todavía supuran las secuelas del neoliberalismo y el intervencionismo de Estados Unidos- con las visiones de su par a la otra orilla del Río Bravo.
La tierra de Omar Torrijos que también sintió durante casi un siglo el peso de la bota extranjera acoge los debates con el ánimo de lograr una verdadera concertación y entendimiento entre las naciones. Para coronar un intercambio fructífero es fundamental la voluntad política de los gobernantes y el respeto a la soberanía de cada nación, principio que ocupará la agenda del evento donde se esperan debates acerca de las recientes agresiones de Estados Unidos a la soberanía de Venezuela, la independencia de Puerto Rico y la suspensión del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.
En este escenario, hasta Panamá llega Cuba y su cultura representada por mujeres y hombres de todos los ámbitos de la sociedad. Empresarios, productores, emprendedores de negocios, estudiantes, científicos, artistas, intelectuales y obreros en los diferentes foros y discusiones paralelas a la sesión oficial, exponen la experiencia de vivir y construir una sociedad como la nuestra.
Para los cerca de doscientos miembros de la comitiva antillana constituye esta una oportunidad única para explicar y defender –frente a los mercenarios pagados para desvirtuar la realidad nacional- el modelo de una sociedad socialista construida apenas a 90 millas del mayor Imperio conocido por la humanidad, una sociedad sometida a un bloqueo que sin cañonazos trató durante más de 50 años de rendir a los cubanos con necesidades materiales que solo lograron reforzar la espiritualidad y resistencia de los cubanos.
La nación istmeña recibe a los representantes de la Mayor de las Antillas plenos de experiencias que expondrán en temas de trascendencia social como Gobernabilidad Democrática, Participación Ciudadana, Migración, Seguridad, Energía, Medio Ambiente, Salud y Educación.
En otros espacios como el foro juvenil que inicia este 8 de abril, los jóvenes cubanos expondrán sus criterios acerca del acceso y uso de las nuevas tecnología, participación política y derecho a la educación, entre otros temas vitales para construir el presente y el provenir de la nación y el continente.
La tradición cubana en el cultivo del tabaco y la producción de los internacionalmente conocidos Habanos, así como las perspectivas de la Zona de Desarrollo del Mariel y las experiencias en el cooperativismo figuran entre los tópicos de interés para el empresariado nacional que asiste a uno de los foros del evento en medio de profundas actualizaciones económicas.
De todo esto y más se debatirá en esta cumbre la primera en la cual Cuba participa respaldada por el apoyo de América latina y el Caribe. Así llegamos a esta Cumbre, sus foros y espacios alternativos; cargados de propuestas, experiencias y causas para defender en un continente que tras mucho bregar apuesta por otros caminos de unidad e integración.












