Peinan canas aquellos que recuerdan al Guantánamo de gran florecimiento comercial. el uso pleno de su gran bahia de bolsa, la segunda mas grande del mundo, figura como una de las principales razones. Florecían los emporios a lo largo de las hoy calles Pedro Agustín Pérez y los maceo, que destellaban al costo de la prostitución y la pobraza en las arterias contiguas hacia el este de la ciudad.
También aseveran los de cabellos plateados, que no son pocos, quienes soñaban vivir una prosperidad sin marcas en la moral de la población local.
Aseguran, incluso, que el intelectual más prominente de la ciudad del Guaso, Regino Eladio Boti, idealizó un proyecto para el desarrollo del turismo cultural, en tanto, otros se frotaron las manos al pensar en las playas de arenas blancas que actualmente se ubican en los predios de la ilegal base naval de estadounidense, en los beneficios generados por hoteles en esa zona, la cual se presume tan hermosa como Varadero.
Sin embargo, nada concretó. Todas las dificultades diluyeron estos sueños como la sal bajo la lluvia, aguacero que con la aplicación del bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba deviene en diluvio y… adiós urbe turística, bye desarrollo.
Tanto es así que economistas consideran que este sector de los viajes constituye apoyo fundamental al progreso insular y las privativas medidas de Washington ralentizan el avance del país, y por supuesto, el de Guantánamo.
Con la constancia de una gota en la roca, día tras día, las restricciones acentúan las carencias, limitan el comercio, la llegada de viajeros, transacciones monetarias e importaciones.
El gobierno norteño, dueño y señor del mundo, mantiene vetado el derecho de los ciudadanos de esa nación a visitarnos libremente y el pasado año prohibió las operaciones bancarias con siete de los hoteles del principal polo turístico de la provincia, Baracoa.
En consecuencia el número de cancelaciones hechas a las Agencias de Viajes asciende a 240 grupos turísticos y el arribo de estadounidenses a Cuba disminuye en un 52 por ciento, lo que representa la pérdida de aproximadamente 65 mil 40 visitantes, cifra que incluye la cuota de los que pretendían conocer La Ciudad Primada.
Por demás, desde el 1ro de enero hasta el 13 de marzo del presente año, el arribo de visitantes norteamericanos decrece en un 43 por ciento, lo que significa 51 mil 677 viajeros menos que en igual período de 2017.
Sin dejar de mencionar que las ventas online del 99 por ciento de los hoteles del Grupo Hotelero Gaviota se vieron afectadas, ya que las empresas Booking y Expedia.com, que brindaban estos servicios, cancelaron sus relaciones comerciales con la cadena turística.
Y por si no bastara, a causa de no poder usar la Bahía de Guantánamo en toda su extensión y potencialidades, la provincia está limitada de recibir el flujo frecuente de un volumen significativo de cruceros con destino Caribe. En esta zona Cuba clasifica como una de las principales preferencias para los turistas del país norteño, y donde, muchos navíos no atracan para no ser limitados de tocar puerto norteamericano por dos años debido al bloqueo.
De igual manera, debido a la permanencia del ilegal enclave yanqui en Caimanera, el desarrollo de la actividad náutica resulta incipiente y el tráfico portuario mínimo, situación que resulta contraproducente pues es Guantánamo un lugar atractivo para el yatismo y el turismo marítimo en general.
Eso sin olvidar cuanto se podría hacer entorno a servicios como suministro de agua potable y electricidad, custodia, comisaría, combustible, tiendas, reparación de embarcaciones y otros, cuyos ingresos en el área portuaria podrían reportar millones de dólares anuales.
En fin, cientos de sueños de progreso engavetados por la imposición del gobierno de los Estados Unidos, cientos de proyectos e iniciativas a los que los guantanameros no renunciamos. Son razones para exigir el fin del bloqueo y, como la sal derretida por la lluvia, bajo los rayos del sol vuelve a ser sólida, posible entre nuestras manos.












