Venezuela vuelve a ser noticia y no precisamente por sus billonarias exportaciones de petróleo ni sus decenas de misiones sociales. Esta vez, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados se empeñan en amenazar la paz latinoamericana refrendada una y otra vez en los acuerdos del ALBA y defendida desde las calles por el pueblo bolivariano.
La hermana República Bolivariana representa hoy una “apetecible” fuente inagotable de riquezas y un ejemplo de democracia y de justicia social para el mundo. Además, cuenta con fuertes lazos económicos con potencias como China, una piedra en el zapato de las aspiraciones de los Estados Unidos de mantenerse en la supremacía económica mundial.
La historia de Venezuela está permeada de la sangre de Simón Bolívar, Josè Félix Ribas, Antonio José de Sucre; del honor de hombres como Hugo Chávez y el cantautor Alí Primera;de batallas que trascienden sus fronteras como la de Carabobo;la visión política para crear mecanismos como el ALBA y la televisora Telesur; de páginas de solidaridad y de una democracia respaldada constitucionalmente con una Carta Magna moderna, inclusiva y aprobada por la mayorìa del pueblo.
En contraste, Venezuela arrastra con una burquesía económicamente muy fuerte que tiene poderosos aliados internacionales, inconforme con la voluntad popular, incapaz del diálogo por falta de argumentos, desunida yla ausencia de una figura política. Todas las caras conocidas están asociadas con corrupción, mentira, extremismoy connotados líderes de derecha, golpistas y hasta delincuentes internacionales.
Una burguesía cobarde, que incluso asesina por la espalda como al joven abogado Robert Serra,y capaz de entregar a su país en bandeja de plata sin importar el baño de sangre, los daños económicos, en fin, la pérdida de su nación, de su independencia.
Una burguesía que decepciona a sus seguidores y que no ha podido derrocar al actual presidente Nicolás Maduro en las urnas, por lo que apela a maniobras sucias como secuestros, atentados, amenazas, provocaciones de litigios diplomáticos y todo tipo de patrañas alentadas y financiadas desde el exterior.
Los Estados Unidos aparece,entonces,como “salvador” de un paíscon oro, petroleo y gas en grandes cantidades,con un golpe de estado disfrazado de ayuda humanitaria, similar al modus operandi utilizado en Irán, Panamá, Guatemala y otros. Todo ello sustentado en una poderosacampaña mediática y en la asfixia económica provocada con un costo a Venezuela de 38 mil millones de dólares.
Las últimas noticias refieren el movimiento de tropas norteamericanas hacia las fronteras con Venezuela, amenazas a los militares, declaraciones de países de todos los continentes muchas a favor del pueblo bolivariano, las menos, en contra. Hoy hasta las redes sociales son escenario de combate.
No obstante, lo más importantes es que Venezuela está más acompañada que nunca, no solo de la verdad por la nobleza de sus principios y la justeza de su lucha, sino por los que creemos en ese mundo mejor posible. Los cubanos sabremos honrar la hermandad que nos une.
Termino entonces con las palabras de Silvio Rodríguez a Rubén Blades publicadas en su blog Segunda Cita: “Creo que las presiones indignan y en vez de conducir a la solución de los problemas, avivan las tensiones. No es solo la paz de Venezuela lo que está en peligro. Qué pena que algunos no se den cuenta del incendio terrible que está en juego.”













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