En momentos como los que vivimos hoy en el mundo, tomar partido ante una situación política determinada es una práctica muy frecuente de los artistas. Incluso con sus decisiones mueven la opinión pública en las redes sociales y difunden matrices a favor o en contra de sus intereses.
Para los jóvenes es muy importante sentir que participan de la vida de su cantante o actriz preferido, lo que los hace vulnerables a sutiliezas que van desde una prenda de vestir, la preferencia sexual, hasta la inclinación partidista.
No por casualidad los políticos utilizan a esas figuras públicas para promocionar sus campañas y enviar mensajes directos a sectores específicos con una determinada intención.
Es el caso del show mediático devenido en concierto acontecido hoy en el apartado Cúcuta, Colombia, “en solidaridad con Venezuela”, país que hoy muestra indicadores favorables en sectores como Salud, Educación, Cultura y atraviesa una crisis económica provocada que ha generado pérdidas por más de 38 millones de dólares.
El concierto organizado por el empresario británico Richard Branson tiene como fin recolectar 100 millones de dólares para el país suramericano e instar a Nicolás Maduro que permita el acceso de la ayuda humanitaria internacional.
No obstante, ¿quién es el tristemente célebre Richard Branson? Fundador del conglomerado multinacional ligado a la industria musical Virgin, con una fortuna de 4.100 millones de dólares.
Su estatus y sus inclinaciones políticas lo hacen simpatizante con la burguesía ultraderechista y reaccionaria venezolana.
En total más de 30 artistas de Argentina, Colombia, España, los Estados Unidos, México, Puerto Rico, Suecia y Venezuela participaron en el concierto y las cifras millonarias que recibirán dan vueltas por las redes sociales, muestra de su apoyo “desinteresado” al pueblo venezolano.
Claro, algunos “elegidos” son más “solidarios” que otros, como el mismo Nacho, cuya dignidad por ser venezolano, vale 4,7 millones de dólares. La lista es interminable desde Luis Fonsi hasta Miguel Bosé pasando por Juan Luis Guerra y Maná. Todos ellos respondieron al llamado del dinero.
Con el pago de los artistas y toda la parafernaria y seguridad para el concierto se podría muy bien apoyar causas nobles como los damnificados de Puerto Rico, a los eternos pobres de Haití, o al mismo pueblo sede del espectáculo, Cúcuta, cuyas cifras hablan por sí solas de la situación deplorable de sus habitantes.
Sin embargo, su presidente Iván Duque junto al mandatario de Chile Sebastian Piñera y el de Paraguay Mario Abdo prefirieron hacer lobby en el concierto y garantizar un lugar especial en la bancada de Donald Trump haciéndole el juego a Guaidó y su séquito.
Ni los costosos y modernos equipos, ni las conocidas voces que allí se alzaron podrían competir con la convicción del pueblo venezolano, ni con sus principios que no están a la venta, que no se pueden pagar con millones porque la dignidad para el pueblo de Chavez no tienen precio.
Desbordado el puente binacional Tienditas en el #ConciertoPorLaPazYLaVida en definitiva el pueblo de Venezuela apuesta por la PAZ #HandsOffVenezuela #ParaLaGuerraNada #TachiraFronteraDePaz pic.twitter.com/uEgtYnt7ct
— Alcaldía Bolivariana Capacho Nuevo (@AlcCapachoNuevo) 22 de febrero de 2019












