Detrás de una gran mujer está el valor de ella misma por salir adelante, una vida de sacrificio y de entrega, el virtuosismo de multiplicarse en su familia no solo física sino moralmente.
Se entrelazan en ella, ternura y fortaleza, pasividad y fiereza, sensualidad, certeza, atributos que ni el más audaz de los pintores como Leonardo Da Vinci pudo atrapar en un cuadro como el de la Mona Lisa.
Despreciadas por algunas culturas, reducidas a la sumisión, víctimas del feminicidio, la trata, abusos sexuales, robo de órganos, prostitución e inclusoutilizadas para la reproducción no pierden la voluntad de vivir, de revelarse, de luchar por transformaciones, por la igualdad.
Hoy en el mundo son muchas las causas defendidas por las féminas como la legalización del aborto,la separación entre la sexualidad y la reproducción, maternidad libre, liberación femenina, libertad sexual, métodos anticonceptivos artificiales, entre otras.
Sus recursos humanos son ilimitados, pues aguantan las situaciones más extremas: el dolor de parir, la mutilación a sangre fría de sus genitales, la pérdidad de sus hijos y el machismo arraigado con el paso del tiempo en todo tipo de sociedades y sistemas sociales.
La mujer es símbolo de belleza y sin embargo muchas veces es tildada de superficial porque le gusta el maquillaje, la peluquería, las compras y lucir bien, para enfrentarse al día a día, recavar la atención de otros, elogios, piropos, los detalles que hacen la gran diferencia.
En ocasiones con cierto consentimiento social las mujeres son objeto de burla en los chistes de humor, en las canciones groseras que las reducen a un buen cuerpo y a una linda cara sin habilidades para otra cosa que no sea coquetear y agradar a un hombre.
Pero las actitudes de la mujer demuestran que están por encima de esas conceptualizaciones superfluas porque las féminas tienen mucho pero arriesgan, emprenden, se ponen metas altas y viven en su tiempo.Sus debilidades físicas las convierte en fortalezas.
En Cuba, por ejemplo, la mujer crece socialmente a la par del hombre, su sudor abona la tierra, la ternura de sus manos se mezcla con la grasa de motor o se endurece cuando toca los controles e un avión.
La mujer protagonizó junto al hombre nuestra historia y se empeña día a día por borrar vestigios de opresión familiar, laboral y social.
En nuestra sociedad, el camino recorrido en términos de igualdad de género es largo y con frutos, pero el reto es mantener lo alcanzado y superarlo, hacer honor a lo que somos, representamos y significamos para el futuro de nuestro género.