La esperada noticia llegó en hora buena, pues en pleno verano comienza la transportación ferroviaria con los nuevos coches chinos adquiridos recientemente en el país a un costo de seiscientos 20 mil euros cada uno.
Un nuevo tren cubrirá cada tres días el tramo hasta La Habana en un tiempo aproximado de 16 horas y 40 min. Entonces quedará atrás el viejo aparato y con ello las largas jornadas acompañadas de calor y ansiedad que sufrían muchas personas en su afán de llegar a la capital o a otras provincias del país.
Sin dudas, hablamos de un cambio rotundo en los servicios de ferrocarriles, pues se trata de una maquinaria compuesta por 12 coches, cuatro con servicio de aire acondicionado, televisor y video, con un valor de 100 pesos, y siete con ventiladores en el techo a un precio de 75 pesos.
Este medio popular y barato, también contará con servicio de cafetería para ofertar una merienda a cada pasajero durante el trayecto y reforzar la alimentación en las terminales del país donde se realicen las paradas.
Unido a ese servicio tan reclamado por la población por décadas, además se distinguen las mejoras de las vías férreas y la ampliación de la estación central ferrocarril Guantánamo, ahora con baños, mobiliarios modernos, lámparas y cajas de agua, todo para beneficiar en cada viaje alrededor de setecientos sesenta y seis pasajeros.
En medio de esos logros y en pos de viajar en un tren confortable, todavía falta crear las condiciones en todos los puntos de venta de la Empresa Viajeros para que se comercialicen los boletos de ida y regreso con un plazo de antelación de hasta 30 días como ya se anunció en la reciente Mesa Redonda.
Resulta que el expendio de pasajes, es un capítulo pendiente en este proceso pues por el momento solo se efectúa en la agencia del Caribe, lo cual desde ya presupone largas colas y molestias a los clientes. En el caso del local del ferrocarril, se expenden los boletos de última hora.
De igual modo se requiere que las ferromozas al frente de cada coche funjan como eternas veladoras de la disciplina de los pasajeros para hacer cumplir normas, entre ellas la prohibición de la música a bordo del tren con medios individuales que causen molestias al resto de los pasajeros.
También es indispensable evitar que los clientes trasladen objetos punzantes, armas blancas, sustancias químicas e inflamables y animales vivos, algo que era común y debe de quedar en el recuerdo.
Así mismo, es necesario que los viajeros cumplan la regla de no fumar o consumir bebidas alcohólicas a bordo y tampoco arrojar basura dentro del tren, así como en andenes o estaciones.
De esa manera podemos afirmar que bien vale el esfuerzo del país por cumplir con el amplio programa de recuperación del sector ferroviario.
Corresponde entonces la retribución de este pueblo con responsabilidad, disciplina y cultura para que no caigan en saco roto el confort, seguridad y rapidez del nuevo servicio.












