Los seres humanos tenemos la costumbre de pensar que nuestros hogares son los espacios más seguros donde podemos estar. Sin embargo, al menor descuido ese espacio aparentemente tranquilo, confiable y sin peligros, resulta escenario de inesperados acontecimientos que tornan grises los días de cualquier familia, sobre todo, para algunos niños y ancianos, víctimas de accidentes domiciliarios.
Bien lo saben los médicos pediatras de Guantánamo, que cada verano atienden en consulta casos tan insólitos y tristes como diversos, desafiantes y complejos.
¿Cuántos padres o tutores han acudido al médico con sus pequeños para extraerles de la nariz o del oído piedras, granos de frijoles u otros objetos que ponen en peligro la vida del menor…
Vivimos la primera etapa de descanso estival y se hace imprescindibles que padres y demás familiares adopten todas las medidas para que no ocurran en nuestras casas estos dolorosos sucesos.
Se impone también extremar la vigilancia para evitar caídas en baño o desde la cuna, cortes con objetos afilados, quemaduras con agua caliente y la ingestión de productos tóxicos o medicamentos.
Debemos además prevenir los episodios de sofocación por chicles, globos o caramelos, y aunque no existe un manual para evitar los accidentes de los niños y niñas en el hogar, si hay pautas que como adultos responsables debemos tener en cuenta.
El exceso de confianza y la baja percepción del peligro son algunos de los factores que causan estos eventos, por eso se dice que no siempre son tan accidentales.
Estos lamentables hechos suceden, en la mayoría de los casos, por la negligencia de padres o familiares al cuidado de los niños, y por la ausencia de orden doméstico que limite riesgos como: pozos o cisternas destapadas, escaleras sin barandas, azoteas inseguras, malas instalaciones eléctricas y muchos otros peligros.
Entonces considero que todas las medidas que tomemos en los meses de Julio y Agosto, son pocas para prevenir accidentes en el hogar, debemos mantenernos al tanto y tomar precauciones, porque es responsabilidad de cada miembro de la familia que nuestra vivienda sean espacio seguro y libre de accidentes.












