Idalis Ramírez Ramírez, hija del Cacique Francisco y de la matriarca Reina, nació en una cuna mecida por el sol, la luna, y los elementos que brinda el entorno montañoso de la Ranchería de Manuel Tames, municipio ubicado al oeste de la ciudad capital de Guantánamo.
Esta joven líder, reconocida por su progenitor como la tejedora de la familia, cuya voz fue escuchada en el Encuentro Internacional de Indigenidad en la Casa de las Américas en el 2013, conversa con las manos sobre el pecho acerca de la sabiduría y espiritualidad heredada de sus predecesores, y expresa:
“De mi padre llevo muchas cosas sobre la naturaleza, los secretos y yo les voy a cantar el Sol y la Luna porque es lo que siento”. (canta)
“Yo trabajo con la luna, yo trabajo con el Sol/ Sol y Luna préstenme su resplandor”.
Además de mostrar el canto ancestral con el cual inicia cada intervención en momentos importantes de su existencia como el Tercer Taller de Indigenidad Cubana, efectuado en la ciudad de Guantánamo. Esta tahína soñadora y elocuente hace vigente la tradición indígena en el extremo oriental de Cuba durante un diálogo ameno acerca de su cultura ancestral.
¿Cuáles son las prácticas de la medicina verde que empleas para la cura o alivio de algún malestar?
“La medicina cuando la hacemos es para distintas enfermedades. Si mi nieto está con la crisis de asma, cogemos el orégano gordo, los retoños de ubí, y del maracuyá que también se utiliza porque esas hojitas son antiinflamatorias. Todos sabemos hacer este preparado antes de llegar al médico científico”.
“En el caso de una mujer con sangramiento, antes de llevarla al ginecólogo le hacemos el té de yamagua y de una flor llamada terciopelo, primero sacudimos la matica y le pedimos. Si el sangramiento es abundante arrancamos las hojas hacia arriba y por el contrario si la enferma tiene mucho dolor de vientre para que baje la menstruación, entonces arrancamos la hoja hacia abajo. Y esa tradición no la vamos a perder”.
“También mi papá me dice que me lave el rostro con las gotas de rocío, ¿qué mejor agua que esa que toma la energía de los astros de la naturaleza para mantener la piel rejuvenecida?”
En el caso de la elaboración de platos típicos de la comida aborigen ¿cuál realizas aún en tu hogar?
“En mi casa elaboro el cocido de maíz verde y seco, que me encanta. Para preparar el maíz seco, tomo la ceniza de la misma leña del fogón, la cirno, le echo agua y el maíz. Luego lo pongo a hervir durante 20 o 30 minutos hasta que se ablande la cáscara. Le echas agua fría, lo cuelas y empiezas a limpiar el grano de maíz, los lavas bien y entonces se compone con pescado, con carne o solo con una salsa”.
“Si hay un plato que a mí me gusta es el ajiaco. Yo recuerdo cuando iba con mi mamá a la Escondida, que mi abuela cazaba jaiba para hacernos ajiaco, yo quería aprender a pescar como ella pero no podía porque me picaban las jaibas y a ella no”.
¿Qué otra memoria tiene sobre su vida familiar?
En la Ranchería changuiseabamos, unidos sembrábamos, se le decía juntas a las brigadas de hombres y yuntas de bueyes que se unían para sembrar, y ayudarnos unos a otros. Yo quisiera que eso volviera a nacer.
Renacer de tradiciones, ese es el mensaje que deja Idalis Ramírez Ramírez, la próxima cacique de la Ranchería. Una mujer cuyo actuar es preludio del resurgir de las tradiciones indígenas en Cuba. Una voz que demuestra como mientras haya un descendiente en el país perdura la raza india.












