Los resultados satisfactorios en el aprovechamiento de las potencialidades del árbol del Nim, iniciativa que se desarrolla en la Reserva Ecológica Baitiquirí, del municipio de San Antonio del Sur, distingue a la provincia de Guantánamo a nivel nacional en la labor para proteger el medio ambiente y de adaptación al cambio climático.
La experiencia del cultivo y uso de esta planta en el territorio contribuye a enfrentar la aridez y aumenta la resiliencia del conocido como semidesierto cubano, destaca la máster en Ciencias Soraya García Pavón, especialista principal del grupo de Servicios Científicos Técnicos y Proyectos del Centro de Aplicaciones Tecnológicas para el Desarrollo Sostenible, (CATEDES).
Auspiciado por esa institución científica, se desarrolla el proyecto a partir del cual se sembró un bosque de árbol del Nim en la comunidad de Baitiquirí, primero de su tipo en el país, y se creó una biofábrica destinada a la extracción del aceite de las semillas de la planta y otras labores para aprovechar las propiedades medicinales y plaguicidas.
El desarrollo de este plan de creación de capacidades locales no solo reviste un impacto medio ambiental sino social, al propiciar empleo y sustento a pobladores de ese asentamiento que se insertan durante cada cosecha a la recogida de las semillas del Nim para la producción de bioinsecticidas.
La máster Soraya García Pavón, especialista de CATEDES, señaló que esta iniciativa contará próximamente con el financiamiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que aportará pequeñas donaciones para continuar esta actividad científica, de la cual Guantánamo es referente en el ámbito nacional.












