Mientras en el mundo millones de niños conocen la drogadicción, la violencia, el trabajo en las calles, la prostitución y otros males, para los cubanos es solo una realidad que ven por reportes de televisión y las películas.
Mientras en el mundo millones de niños conocen la drogadicción, la violencia, el trabajo en las calles, la prostitución y otros males, para los cubanos es solo una realidad que ven por reportes de televisión y las películas.
Los niños de esta isla abren sus ojos en cada amanecer con la seguridad de tener asistencia médica y educación gratuita, posibilidades de recreación y de vivir una infancia feliz y la posibilidad de tener educación desde el primer año de vida a través del programa Educa a tu hijo y los círculos infantiles, donde aprenden nociones básicas de matemática y la lengua materna , valores patrióticos y hábitos saludables y de educación formal.
Aquí los trabajadores acuden a sus centros laborales con la seguridad de que sus hijos reciben una educación avanzada en las escuelas con el uso de computadoras, televisores y videos hasta en zonas intrincadas del territorio donde funcionan aulas hasta de un alumno.
Cuánta tranquilidad sienten los padres porque saben que sus pequeños están protegidos contra 13 enfermedades como la poliomielitis, la tosferina, el haemophilus Influenzae, el tétanos y otras enfermedades prevenibles que causan miles de muertes en el mundo cada año.
Los programas de atención a la niñez y a la madre prestigia la salud pública cubana y contribuyen a que Guantánamo alcanzara en 2014 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia: 4, 1 por cada mil nacidos vivos, índice inferior al de muchos países desarrollados.
Según datos de la UNICEF, unos 400 millones de infantes viven en la pobreza mientras que 158 millones de niños y niñas de entre 5 y 14 años trabajan para ayudar a la subsistencia familiar sin contar los que padecen lesiones causadas por conflictos armados.
La realidad cubana es otra: Nuestros niños tienen derecho a la recreación en los parques, salas de video, cines, videoclubes, joven club de computación y otras instituciones que propician su entretenimiento sano.
Sin dudas, nada tiene de semejante esta hermosa realidad con los horrores de la pornografía, la prostitución y la drogadicción infantil, así como la necesidad de perdir limosnas por las calles.
Cuanto dolor causa ver a los miles de infantes que sufren estos males en el planeta, ellos tienen la mirada triste y los sueños apagados por la desesperanza. No en vano se dice que la pobreza tiene cara de niño.
El Estado cubano prioriza la protección de los derechos de los niños, quienes tienen sus necesidades elementales garantizadas para ser en un futuro hombres y mujeres dignos.












