Cuba y su política de empleo

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Cuba trabaja en la formación de los recursos humanos y otorga garantías de empleo, estatal o no, para enrumbarlo como una forma de participación social, en contraste con prácticas en el mundo, donde prevalecen 200 millones de desocupados.

Cuba trabaja en la formación de los recursos humanos y otorga garantías de empleo, estatal o no, para enrumbarlo como una forma de participación social, en contraste con prácticas en el mundo, donde prevalecen 200 millones de desocupados.

En la actualidad, se reportan en el planeta 30 millones de parados más que en 2008, 168 millones de niños trabajan, 21 millones lo hacen forzosamente y la tasa de desempleo juvenil es más alta que la media dentro de la población general.

Si bien en Cuba persisten limitaciones materiales a causa de su condición de país pobre, bloqueado y con insuficiencias internas, existe seguridad para la continuidad de estudios y ubicación laboral de adolescentes y jóvenes.

Por supuesto, esas asignaciones se hacen en dependencia de las demandas de la economía, porque se requiere de más egresados de ramas de ciencias técnicas, económicas y agrarias, así como de técnicos medios y obreros.

Funcionarios del Ministerio cubano de Trabajo y Seguridad Social informaron que al finalizar 2014, de los 4 millones 969  800 trabajadores ocupados en la economía, el 31% eran jóvenes.

En correspondencia con la actualización del modelo económico, en Cuba gana espacio la gestión no estatal, de ahí que el 26% de los jóvenes empleados se desempeñen por su cuenta.

Ahora bien, los Ministerios de Educación, Educación Superior y Trabajo y Seguridad Social también atienden minuciosamente el encadenamiento de estudios de adolescentes y jóvenes.

En el curso escolar anterior se ofertaron casi 57 000 plazas para preuniversitarios, 35 000 para técnicos de nivel medio y por encima de 42 000 con vista a adiestrar obreros calificados.

Para el arribo a la educación superior, en el pasado año lectivo se concedieron más de 42 000 plazas a los que vencieron el examen de ingreso y 10 000 capacidades no se cubrieron, sobre todo en Pedagogía, por un insuficiente trabajo vocacional.

A fin de reducir la cifra de jóvenes desvinculados, por primera vez el Ministerio de trabajo y Seguridad Social aprobó un plan de continuidad de estudio de más de 14 000 cupos, destinado a los que concluyeron 12 grado y no matricularon en la Educación Superior.

Todavía existen insatisfacciones sobre la secuencia de estudios, correspondencia entre la formación y la demanda de los territorios y ubicaciones de graduados, según se puso de relieve en el pasado congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Sin embargo, está vigente una política para reducir las brechas.

Jóvenes y empleados en general tienen a su favor la existencia en Cuba de convenios formales y prestaciones sociales, en contraste con el mundo actual, donde son frecuentes la subcontratación y el trabajo informal.

Fuente: RHC