Cuba: una vocación inaplazable por el hábitat para todos

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Apenas unos años después de que la Asamblea General de la ONU estableciera en 1985 la celebración del Día Mundial del Hábitat el primero de octubre de cada año, Cuba creó su Comité Nacional con una amplia representación de organismos nacionales e internacionales.

Apenas unos años después de que la Asamblea General de la ONU estableciera en 1985 la celebración del Día Mundial del Hábitat el primero de octubre de cada año, Cuba creó su Comité Nacional con una amplia representación de organismos nacionales e internacionales.

La iniciativa partió del hecho de que es imprescindible contribuir a la solución de las crecientes complejidades y necesidades de la vivienda y el urbanismo en el país, donde más del 85 por ciento de las familias son propietarias de sus casas.

Incluso, se estableció la entrega en propiedad de las nuevas que construye el Estado por un precio reducido, de forma que los núcleos familiares tengan la oportunidad de acceder a una adecuada en consonancia con el término hábitat.

En el lenguaje de la ONU, este último es considerado el lugar donde un organismo vive y halla lo que necesita para sobrevivir: refugio, aire, agua, alimento y espacio.

 Aunque su estrategia y la de los cubanos es coincidente, en la nación se presta particular atención a los traumas que impone en el Caribe el cambio climático extremo y sus tormentas tropicales, ciclones y huracanes, que destruyen poblados, dañan la agricultura y obstaculizan los planes urbanísticos.

 Para colmo, afectan a las poblaciones costeras y su consiguiente traslado a lugares más lejanos, la salinización del agua potable, de los suelos y la contaminación de las aguas marinas.

 Obviamente, la disminución de tales riesgos deviene una obligación inaplazable, sobre todo durante la veleidosa temporada ciclónica de junio a noviembre, aunque ya la Antilla Mayor padece de tanta sequía que la ha obligado a organizar una nueva campaña para el incremento artificial de la lluvia.

 En estos casos el rol de la Defensa Civil resulta decisivo por su vasta experiencia y aval internacional y también por su influencia en la prevención y recuperación ante los peligros vinculados con los habitantes, las viviendas, el hábitat y los componentes económicos, ambientales y sociales de cada territorio.

 Pese a su condición de país subdesarrollado, anunció la conclusión del Perfil Nacional del Sector Vivienda, un instrumento de apoyo a la política habitacional de la nación y su estrategia de desarrollo a escala nacional y local.

 Incluso, su programa persigue el cumplimiento del Objetivo siete del desarrollo del Milenio: garantizar la sostenibilidad ambiental y su Meta 11, erradicar la precariedad en las viviendas.

 En una muestra más de su vocación por recibir y dar asistencia técnica, a su vez la Isla firmó el Programa de País entre el Gobierno y ONU-HÁBITAT para el período 2014-2018.

 Su objetivo a mediano plazo apunta a preparar una nueva agenda urbana, así como la implementación de acciones vinculadas a su legislación, suelo y gobernanza, planificación, diseño y su correspondiente economía.

 La promoción de sus iniciativas es reveladora, si se tiene en cuenta que profesionales cubanos reciben desde 1999 la Distinción Hábitat por sus aportes al desarrollo de los asentamientos y con motivo del Día Mundial de ese programa de la ONU.

 Por pura coincidencia, le fecha se comparte asimismo con el establecimiento en 1996 del Día Mundial de la Arquitectura, lo cual puede considerarse como el complemento que faltaba a fin de contribuir a la solución de los espacios esenciales para la vida.

Fuente: AIN

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