Cada mes de octubre se enmarca en Cuba una oportunidad valiosa para elogiar el trabajo de los obreros y técnicos que contribuyen a solucionar problemas de la producción y los servicios con su constante inventiva.
Cada mes de octubre se enmarca en Cuba una oportunidad valiosa para elogiar el trabajo de los obreros y técnicos que contribuyen a solucionar problemas de la producción y los servicios con su constante inventiva.
La jornada de saludo a esas personas se celebra en homenaje al Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, quien consideró vital el aporte de los trabajadores para atender dificultades en fábricas y talleres.
Una cifra significativa de obreros, técnicos y profesionales cubanos labora intensamente en las inventivas y procesos de racionalización para responder a los contratiempos en la producción y los servicios, fundamentalmente por la carencia de piezas de recambio.
Esas irregularidades se presentan como consecuencia del bloqueo estadounidense, el impacto de la crisis financiera global y la limitación de recursos de este país pobre.
Hablamos de hombres y mujeres que se empeñan por reducir importaciones costosas, minimizan las huellas de la industria en el medio ambiente y elevan la calidad de rubros exportables, al otorgarle valor agregado.
Esos trabajadores apoyan la sustitución de importaciones, el incremento de la producción para las exportaciones, la productividad del trabajo y el ahorro.
La ANIR, Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, de Cuba, reúne a estas personas que con frecuencia carecen de equipamiento moderno, pero ponen su talento y habilidades al servicio de la economía.
Los de más antigüedad evocan que por iniciativa de Ernesto Che Guevara se creó la Comisión Organizadora Nacional del Movimiento de Innovadores e Inventores en 1964.
Fue en 1976 cuando se convirtió en la ANIR, regida por los estatutos de la Central de Trabajadores de Cuba, y por lo tanto cumplirá 40 años en 2016.
Desde ahora, la dirección congratula a los más destacados por ser autores de procedimientos que resuelven problemáticas mecánicas, organizativas y económicas.
Entre ellos destacan los que ayudan al funcionamiento de equipos de diagnóstico y terapéuticos con desperfectos en los hospitales y los que desmontan motores de ómnibus y camiones para facilitar su reincorporación al servicio, a partir de innovaciones.
La industria azucarera no puede prescindir de ellos porque reducen las nefastas paradas de las fábricas.
Solo resta que empresarios y directivos valoricen aún más los resultados de los trabajadores con más originalidad, porque, desafortunadamente, a veces no se generalizan sus inventivas.
Los autores de tales aciertos son dignos de encomio por su trayectoria creadora que refleja consagración y compromiso social.
Fuente: RHC












