Llega el tercer domingo de junio y en casa todos preparan el agasajo. Es el Día de los Padres, y por extensión -por amor y reconocimiento y presentes que se entregan- de los abuelos, tíos, hermanos mayores, padrastros… Todos se vuelcan ese día al homenaje al Padre que además de trabajar intenta estar lo más cerca posible de la familia, el mayor tiempo posible, con el amor de quienes construyen y mejoran dando de sí.
Radio Guantánamo hace un compendio de varias miradas para este día, para estos hombres y para toda la familia cubana. FELICIDADES PAPÁ!
Es papá, y eso lo vale todo/Roxana Romero/Venceremos
Lo mira en el cunero y esboza una sonrisa. Vuelve otra vez y mira, respira, camina, regresa, intenta esconder con sosiego la euforia.
Dicen que le ha cambiado el brillo de los ojos.
No se atreve a cargarlo, tan menudo podría resbalarse en sus brazos o lastimarlo con sus ásperas manos moldeadas con los años a fuerza de trabajo.
Quizás, aunque no lo diga, tiene miedo. No puede permitir que nada le haga daño. Tan menudito y frágil, el bebé que ha llegado hace apenas un día, es todo su universo.
Sabe que se avecinan noches de desvelo, de andar al ritmo de sus pequeños pasos, de enseñarlo a decir, pensar, hacer, mientras redescubre el mundo a través de sus ojos. Es papá, y eso lo vale todo.
Con el tiempo -vaticinan los ancianos- tendrá la sensación de que necesita días más largos, o por lo menos aprenderá a hacer más cosas en menos tiempo; a responder preguntas inauditas (que generalmente son las cosas más obvias) o respirar profundo cuando encuentre desorganizadas sus cosas, arrugada la ropa y sus papeles coloreados.
Vendrán en el camino alegrías y tristezas, pasiones, desencuentros, victorias, desaciertos, reproches, tareas de la escuela, caricias, dibujos, versos, exigencias, mimos, anhelos… Pero es papá, y eso lo vale todo.
Ser un «buen» papá…/LisandraFariñas/Granma
¿Paternidad o paternidades; ¿una o muchas, todas iguales, cuál es el modelo a seguir? Son dudas que afloran por estos días, ante la proximidad de otro tercer domingo de junio. «Asistimos a un proceso de construcción de nuevas y diversas formas de paternidad, más democráticas, flexibles, afectuosas, comprometidas con la crianza y educación de la descendencia, por tanto, más apegadas a derechos y responsabilidades», es el primer mensaje en el que insiste el Doctor en Ciencias Ramón Rivero Pino, investigador y Profesor Titular del Centro Nacional de Genética Médica de Cuba.
Para el especialista, quien ha trabajado los temas de paternidades y masculinidades, ser protagonista de una paternidad responsable significa expresar de manera íntegra un alto grado de conciencia hacia la pareja, hijas e hijos, y una gran entrega en la formación de nuevos individuos para bien de la sociedad. «Es el cumplimiento fiel de los deberes y obligaciones que tienen los padres para con sus hijas e hijos, desarrollando una actitud consciente y responsable en relación con la misión de que estos(as) se desarrollen sanos, física, sicológica y socialmente. Se trata entonces de paternidades que encarnan esencialmente amor», sostuvo.
En nombre del hijo y del padre cubano/Vladia Rubio /Cubasí
Michel y Made lo habían preparado todo. El de ambos jóvenes sí era un hijo deseado, planificado, y querían disfrutarlo desde su primer minuto en el mundo.
Pero aunque Michel hasta había aprendido con la barrigona los ejercicios respiratorios para el momento del alumbramiento, en preparto lo miraron como si fuera un extraterrestre cuando expresó la intención de acompañar a su mujer en el trance, además, porque el niño que nacería era de ambos.
“No está permitido” fue la respuesta que, sin inflexiones ni matices, como si fuera una máquina la que contestara, le reiteraron una y otra vez.
El niño de ambos, sano y hermoso, ya tiene año y medio. Pero nada ni nadie podrá restituirle a Michel el haberse perdido el primer llanto de su bebé, la primera vez que abrió los ojos al mundo.
Una muy interesante investigación para obtener el grado científico de Doctor en Ciencias de la Salud, de la cubana máster en antropología y licenciada en Biología, profesora de la Universidad de la Habana, Dailys García Jordá, ratifica que el caso de Michel no es el único.
Al analizar desde una perspectiva antropológica representaciones y prácticas sobre el nacimiento acontecidas en Cuba entre 2007 y 2010, la actual doctora García Jordá constató que el acompañamiento a las mujeres “está ausente en momentos de gran impacto para ellas y la causa es la prohibición que imponen los servicios y no la negación de los familiares.
Esto está «de padre»/ Yoelvis Lázaro Moreno/ Juventud Rebelde
«Oye, familia, tranquila, que el domingo 17 estoy allá. Dile a papi que me espere como siempre. Voy con los tres niños; ya conseguí dos buenos «rifles» Mulata y vayan viendo bien lo de la mesa de dominó. ¿Que si vamos a jugar hasta por la noche? ¡Claro! Ah, pídele a mi hermana que trate de comprar un “queicito” aunque sea de panetela dura. Tú sabes que a los muchachos les gusta… y hay que buscarles algo pa’ entretenerlos. No se preocupen por lo demás. La cabeza de puerco pa’ la caldosa la va a poner Ramón. Verdad que ese cuñado mío…».
El peculiar anuncio, lanzado a viva voz a través de un celular, en medio del tumulto sandunguero y caluroso de un P11 capitalino en los albores de este junio medio pasado por agua, tienta de momento la agudeza de un oído a veces entretenido, cuyo dueño se las agencia para (sobre) vivir entre las brumas que causa la organización editorial de un medio de prensa y el deseo por no dejar a un lado el filoso sentido del reportero.
«Me quiero ir temprano, mami, pero no sé bien a la hora que llegue, porque no tengo pasaje y me voy por lista de espera. Imagínate, tú sabes cómo se pone eso… No me puedo embarcar antes, es que hay que trabajar hasta el sábado por la tarde. Después seguimos hablando, que se me acaba el saldo de la recarga especial de tía. Un beso, dile a abuela que se cuide. Chao».
Y terminó aquel campechano pasaje telefónico así como así, como se perciben y terminan otros y otros en cualquier lugar de cualquier campo y ciudad de este país. Entonces una señora, atenta a la conversación y sin otra alternativa que escucharla, al igual que el periodista, bajo esa «mística» única del P11, tan provocadora de llevarnos a sucumbir ante determinadas intimidades públicas, saltó y le dijo sorprendida a una mujer que viajaba con ella:
«Teresa, ahora que oigo esto es que me doy cuenta de que el domingo 17, el que viene, es el Día de los Padres. Yo ni me acordaba. ¡Qué cosa! Trataré de ir al cementerio por la mañana si puedo, y veré qué hago después, porque mis hijos se van para casa de su papá a fiestar… Ni que él hubiera sido tan preocupado cuando ellos estaban chiquitos. Bueno, así es la vida. Mientras más yo les he explicado lo injusto que él fue conmigo después que me dejó, menos caso me hacen a mí. ¡A mí!, la que los parió y los tuvo nueve meses en la barriga».












