Incienso, girasoles, cánticos, un mar de velas encendidas, y en ellas inmensidad de sentimientos, un anhelo, sueños, peticiones de sanación, fe, rostros de todas las generaciones, que dibujan un pueblo en la anchura de una procesión de reverencias a Cachita, la Virgen de la Caridad Del Cobre, Santa Patrona de Cuba, por declaratoria del Papa Benedicto XV, el 10 de mayo del año 1916.
Genuina tradición que advierte el encuentro, cada mes de septiembre con los devotos que la acompañan en solemne peregrinar por las calles de este archipiélago cubano, en acto de recordación a esa Virgen Mambisa a la que encomendaron y dedicaron más de una plegaria o lágrima, muchas de las madres y esposas de los combatientes de las gestas de liberación.
Virgen protectora que acoge a los hijos de esta tierra y de otras partes del mundo en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ubicado en la provincia de Santiago de Cuba, para salvaguardar las confidencias, de aquellos, que también dejan allí constancia de su promesas y le profesan gratitud; de quienes el noveno mes del año, desde sus comunidades, ciudades y pueblos, también la evocan.
Nuestra Cachita trasciende mucho más allá del entorno religioso, forma parte además de la identidad cubana, de la cotidianeidad de su pueblo, que la invoca ante vicisitudes, desventuras, pero también en momentos de felicidad. Devoción manifiesta de igual modo en la cultura de esta nación insurrecta, muestra de ello son las composiciones del reconocido músico José María Vitier con su Misa Cubana, o las memorables interpretaciones que le dedicara también la Reina de la Campiña, Celina González, con el acompañamiento instrumental del guantanamero Reutilio Domínguez en la canción "A la Caridad del Cobre".
El arte cubano registra más de una obra alusiva a la Virgen María, -de la cual es una advocación Cachita-, así lo demostraron para la posteridad ingeniosos patriotas como nuestro Apóstol José Martí, y de igual modo lo hicieron los padres, Félix Varela y Esteban Salas, este último compositor de muchos cánticos, villancicos y coplas de alabanzas.
Gertrudis Gómez de Avellaneda (Tula), con su poema del año 1842 "A la Virgen. Canto matutino", así como Ernesto Lecuona, con la pieza "Plegaria a La Virgen de la Caridad", escrita por él poco antes de su fallecimiento en España, fueron otros de los prominentes artistas cubanos que la rememoraron en sus creaciones. También dejaron su huella en este sentido artífices de una inmensa valía como Rita Longa, Dulce María Loynaz, José Manuel Nápoles Fajardo (El Cucalambé) y José Lezama Lima.
Y es que la Virgen de la Caridad del Cobre, nuestra Cachita, representa un símbolo de cubanía y de la espiritualidad de todo un pueblo.
Advocación: Nombre femenino. Dedicación de un lugar religioso (templo, capilla o altar) al santo o a la Virgen bajo cuya protección se encuentra.












