La historia del Parlamento cubano es pródiga en grandes acontecimientos, pero este jueves asistimos a un momento extraordinario con la elección del Presidente y Vicepresidente de la República, los miembros del Consejo de Estado y de la presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Esos cambios estructurales decisivos para una mayor organización del poder estatal confirman la capacidad de cambiar todo lo que debe ser cambiado en pos de materializar ese propósito de luchar por el futuro, con dos tareas primordiales: la defensa y la economía.
Y no es esta la primera ocasión en que el Presidente cubano Miguel Díaz Canel se refiere a las potencialidades internas del país para ser próspero y sostenible, sin embargo el reto adquiere una connotación especial en su primer discurso tras ser investido en el elevado cargo con la aprobación de la indiscutible mayoría de los diputados.
En la cuarta sesión extraordinaria de la novena Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular se volvió a esa estrategia de ahorrar los recursos, avanzar en la soberanía alimentaria, sustituir importaciones entre otras prioridades como la construcción de viviendas, el transporte y el aprovechamiento de las fuentes de energía renovable.
Una estrategia económica que será posible con el concurso de todos en tiempos en que se acrecienta el negativo impacto del bloqueo estadounidense contra Cuba, el cual NO podrá doblegarnos.
El Parlamento cubano responde a ese asedio iniciando una nueva etapa, en la cual los representantes del Estado y del Gobierno junto al talento formado por la Revolución continúan trabajando en vínculo permanente con el pueblo a favor de futuro mejor que es posible.
Un futuro en el cual jamás se descuidará la defensa, la vigilancia revolucionaria, porque como expresara el Comandante en Jefe Fidel Castro, la historia nos enseña que mientras exista el imperialismo, quienes descuiden ese principio no sobreviven al error.
El papel protagónico del Parlamento en la elección presidencial y de los miembros del Consejo de Estado resume un ejercicio de democracia asumido con responsabilidad por los legisladores, comprometidos en la búsqueda de vías cada vez más efectivas de intercambio con la población, donde radica la fuerza del Poder Popular.












