La salud en Cuba aunque gratuita para el pueblo tiene un costo significativo en el Estado que destina cada año millones de pesos en la adquisición de medicamentos, equipos y recursos necesarios en ese sector priorizado del país, en muchos de los casos adquiridos en mercados geográficamente distantes, lo cual dificulta y retrasa el acceso, consecuencia del bloqueo impuesto a la nación desde casi seis décadas.
Las afectaciones se manifiestan en servicios de gran demanda como los quirúrgicos, donde cada año en Guantánamo, por ejemplo, son operados más de 17 mil personas en el hospital general docente doctora Agostinho Neto. No obstante, las limitaciones se evidencian en la adquisición de lentes para las endoscopias, prueba médica que propicia el diagnóstico de determinadas patologías asociadas en el tubo digestivo superior.
Así mismo de manera negativa el cerco estadounidense influye en el bienestar de los pacientes enfermos de la visión, pues no se cuenta con el ultrasonido ocular, equipo específico para el diagnóstico del nervio óptico de la retina, una de las primeras causas de ceguera en el país.
Los daños provocados por el bloqueo de #EEUU contra #Cuba en el ámbito de la salud son incuestionables. Vea el informe de #CubaVsBloqueo, 2019 ➡️ https://t.co/Ja5IF5pqpF #ElBloqueoEsReal 🇨🇺 #NoMásBloqueo 🇨🇺 #UnblockCuba pic.twitter.com/1hIFyTtzs4
— José Angel Portal Miranda (@japortalmiranda) November 7, 2019
También la cirugía refractiva está limitada por la falta de algunos lentes intraoculares que se emplean en la operación de cataratas, situación que se extiende a otros centros del país especializados en esa materia.
De igual modo el servicio de oncología tiene déficit de materiales para los tratamientos quirúrgicos en muchos pacientes con algún tipo de cáncer, pues se carece de medicamentos novedosos utilizados en las quimioterapias, tampoco llega en su totalidad la vacuna contra el cáncer de pulmón, pues aunque se fabrica en Cuba no siempre está disponible por falta de materia prima.
Otro servicio muy sensible es el de nefrología, en el cual se atienden más cien pacientes crónicos, número alto para los 17 riñones artificiales disponibles, todos con carencia de piezas de repuesto, pues el país está limitado para su adquisición en el mercado internacional.
A pesar del cerco estadounidense la obra de la Revolución prioriza la Salud Pública en los grupos poblacionales de riesgo, entre estos, la mujer embarazada, recién parida y a los menores hasta los 18 años de edad. También garantiza el acceso a sangre segura, al certificar el 100 por ciento de las más de 15 mil donaciones voluntarias anuales en Guantánamo.
De igual modo, el VIH/ SIDA, a pesar de constituir en el mundo una verdadera amenaza a la continuidad del género humano, en Cuba como resultado de la adopción de estrategias tempranas, se logra mantener una lenta progresión de la enfermedad, cuyo índice de prevalencia es catalogado como el más bajo de América Latina y el Caribe.
Entonces, aunque el estado cubano eroga cada año miles de pesos para la asistencia médica, el cerco estadounidense implica gastos de millones de dólares, restricciones de recursos, no contar con algunos medicamentos, reactivos y equipos de tecnologías avanzadas, limitaciones que afectan la atención de salud.
Una política cruel que de forma directa o indirecta lastra el desarrollo de la mayoría de las cubanas y los cubanos nacidos bajo ese genocidio. No obstante, la fortaleza, unidad y la aplicación de alternativas del pueblo cubano permite crecernos ante las dificultades y mantener servicios gratuitos de calidad, sin distinción alguna.