A cumplir el deber con la Patria: Martí y Gómez están en Guantánamo

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marti playita homenaje"Dicha grande". ¡Cuánto anhelo, expectativa, fervor patriótico y revolucionario, demuestran esas palabras escritas por José Martí aquel 11 de abril de 1895 en su diario de campaña, al tocar suelo cubano! Llegaba el guerrero de la pluma y la palabra, hasta ese día, por "La Playita (al pie de Cajobabo)", territorio de Imías, Guantánamo, para convertirse, además, en el soldado de fusil al hombro y jolongo a la espalda.

 En Guantánamo, fueron el monte, la tierra y el cielo, escenarios y testigos de la azarosa labor política, revolucionaria y organizativa del Apóstol, que se hizo a la posteridad por sus ideas y su acción, hasta llegar a convertirse en el fundamento ideológico de la Revolución Socialista Cubana, hoy paradigma de todos los pueblos oprimidos del mundo y en especial de los de América Latina, cuando el azote de la pandemia de la enfermedad Covid-19, se afana en diezmar a la población del orbe y los médicos, enfermeros y personal de la Salud Pública cubana, seguidores del juicio martiano de que “Patria es Humanidad”, dan muestra de que es posible un mundo mejor.

Vino a cumplir su deber con la Patria, a protagonizar al Abdala de sus dieciséis años, y a romper los grilletes que, marcados en su piel, simbolizaban la opresión en que vivía Cuba. "Arriba por piedras, espinas, y cenagal", olvidados los padecimientos de salud, así marchaba Martí junto a Gómez y el resto del grupo de conquistadores. En el descanso, el cielo por techo y el suelo como lecho; no había pena en el andar.

El 14, fue "Día mambí", se produjo el encuentro con Ruenes en Vega Batea; todo era dicha en el rancho de Tavera: "¡qué luz, qué aire, qué lleno el pecho, qué ligero el cuerpo angustiado! Miro del rancho afuera, y veo, en lo alto de la cresta atrás, una paloma y una estrella".

La aurora del 15 de abril de 1895 anunció día de gloria para la Patria; pero también para José Martí, a quien se confirió en horas de la tarde, el grado de Mayor General del Ejército Libertador; estatura que alcanzó desde las canteras de San Lázaro, cuando apenas era un adolescente en tiempos de la Guerra Grande; y que ratificó con la constitución del Partido Revolucionario Cubano, alma visible de la Revolución, pero también cuando fue capaz de organizar con grandes esfuerzos y limitaciones el Plan La Fernandina.

Martí, en territorio guantanamero conoce gentes, y escucha de ellas historias de la gesta pasada; en otros va forjando el amor a la causa, desarrollando sentimientos de patriotismo: "Vamos haciendo almas", anota en su diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos. Así se va fraguando en tierra guantanamera, el soldado de la guerra; algo nuevo para él, que busca la vida a través de la muerte en aras de una nación “con todos y para el bien de todos”, sin odios de razas y prosperidad económica.

En zona de Filipinas, se produce el encuentro con Pedro Agustín Pérez, "el primer sublevado de Guantánamo: de 18 meses de escondite, salió al fin, con 37, seguido de muerte, y hoy tiene 200", así describió a Periquito, símbolo de lealtad a la causa revolucionaria.

El 1ro. de mayo abandonan el campamento de Vuelta Corta, rememorando el valor de Policarpo Pineda. Han llegado a la Tontina y va quedando atrás el Guantánamo. Veinte días, ha estado el Maestro, el poeta, el revolucionario, el organizador, el soldado, el hombre, el David frente a Goliat, haciéndose gigante en la Revolución que ganó el invicto comandante Fidel Castro guiado por Martí, y que hoy conduce con inteligencia y consagración martiana y fidelista, el Presidente de las nuevas generaciones, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Son muchas las razones en esta travesía de José Martí por Guantánamo, que, avaladas con su labor como ideólogo revolucionario, hacen del 11 de abril, la fecha histórica a celebrar en la demarcación. ¡Dicha grande para los guantanameros!

* MSc. Vivian Díaz Bardaji Presidenta de la Unión de Historiadores de Cuba Filial GUantánamo

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