Estados Unidos y sus “famosas” y “peligrosas” listas

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caricatura cuba lista paises patrocinadores terrorismoEl teleplay “La lista”, transmitido por la televisión cubana en varias oportunidades y con gran aceptación por los espectadores, entre los que me incluyo, se queda corto en giros dramáticos, comparado con la amalgama de subterfugios que rodean la política norteamericana para mantener su hegemonía capitalista que incluye nada más y nada menos que las famosas y peligrosas listas de condenados, según sea el caso.

Hace solo días se daba a conocer la inclusión de Cuba en una de ellas, la de países que no cooperan en la lucha contra el terrorismo. No por inesperado, resulta sorprendente pues la escalada de actos contra la isla aumenta a medida que se acercan las elecciones presidenciales, y las listas, mecanismo de moda toman fuerza por estos días.

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Sobre su origen podemos decir que se remonta a la década de los 80 del siglo pasado, como instrumento de política exterior de Estados Unidos, una exclusividad como tantas, para a través del chantaje generar daños a los ¨señalados¨ y a terceros con efecto inmediato y contundente.

Esta, la última inclusión de Cuba es un paso más en el desmontaje de todo lo que se había logrado en el año 2015, cuando estuvimos incluidos por última vez, en materia de relaciones bilaterales entre ambas naciones, y se justifica según se recoge en los documentos oficiales, por la presencia en nuestro país de miembros del Ejército de Liberación Nacional de Colombia que viajaron a la isla para negociaciones y cuya extradición fue solicitada luego de que se rompieran los acuerdos alcanzados.

Carlos Fernández de Cossío, Director General para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, precisó en una reciente rueda de prensa, que esta modalidad surge por el aislamiento que sufre la autoridad estadounidense ante los organismos internacionales, foros multilaterales y la comunidad mundial.

Y es que, el silencio absoluto y cómplice ante las injusticias no existe más en este mundo: los históricos resultados de apoyo a Cuba en Naciones Unidas, las incontables peticiones del levantamiento del bloqueo desde los cinco continentes, las denuncias de China, Irán, Rusia, México, Argentina de no intromisión en asuntos internos de los países demuestran que hoy son más, las voces en contra de las medidas unilaterales y coercitivas

La legalidad de las listas se remite solo al territorio norteamericano y se proponen y aprueban en el Congreso, existe una ley que las respalda y muchas de ellas porque son varias, se actualizan cada año como la archiconocida lista de países patrocinadores del terrorismo.

Por solo citar algunos ejemplos, en la Casa Blanca se cocinan otros documentos similares como el del combate al narcotráfico, el de la trata de personas y el de libertad religiosa, todos para sancionar a otros, siempre mirando la paja en el ojo ajeno.

Al parecer varios somos los reincidentes en ellas con ardides justificados para socavar nuestras soberanías, Venezuela, Irán, Corea del Norte, más reciente China, coincidentemente países que no se someten a los designios del imperio, cuyos sistemas políticos responden a los intereses del pueblo y acusan una y otra vez a los Estados Unidos en todos los foros internacionales de fomentar guerras entre naciones, apoyar a grupos terroristas y violar las leyes internacionales.

Aunque estos documentos carecen de valor legal fuera del territorio norteamericano, muchos países, organismos e instituciones se limitan a la hora de comercializar con los enlistados, no solo por las sanciones económicas que implican sino las presiones, amenazas, ruptura de negocios o posibles afectaciones en las relaciones, limitaciones de inversiones, entre otras consecuencias.

Hoy esas listas son publicitadas en todos los medios y estar en ellas cuanto menos, resulta peligroso pues, con un presidente impredecible, a la cabeza del país más poderoso del mundo, con cerca de 800 bases militarse ubicadas en zonas estratégicas, cualquier cosa puede suceder.

Con sus listados como bandera Estados Unidos se arroja el derecho de bloquear a un país, rodear a otro, incitar a la guerra, patrocinar golpes de estado, aprobar presupuestos millonarios para la subversión interna de sus enemigos, espiar a presidentes y todo cuanto nuestra imaginación puede recrear en materia de violación de la soberanía.

Para Cuba es más de lo mismo, que se traduce en más bloqueo, menos intercambio en cualquier materia con el vecino del norte, la imposible adquisición de equipos con más de un 10 % de piezas producidas en Estados Unidos (algo complicado en un mundo globalizado) más descrédito para nuestro país y en especial las brigadas médicas, su más reciente blanco, además de las dañinas sanciones astronómicas para los que osen violar lo establecido.

Pero como lo que no mata, fortalece, Cuba vuelve a estar a la altura de los tiempos, actuamos en consecuencia con nuestros ideales, aunque ello signifique emplantillarnos en las satánicas listas de por vida. Es el precio que hay que pagar por no dejarnos someter en 61 años de Revolución. No ceder, no quedarnos callados ante las injusticias, denunciar y apoyar los ideales razonables son y serán nuestras armas más eficaces para un enemigo histórico que conocemos, pero que también nos conoce.