Gorro, nasobuco, gafas, guantes, sobrebata… Imposible adivinar un rostro debajo de tal "escafandra"; pero voz, nombre y profesión me hicieron reconocer de inmediato a quien, hasta hace solo unos pocos años, era la muchachita que conducía con agradable timbre y gran soltura el noticiero estudiantil de La Voz del Toa, integrante de los círculos de interés de locución y periodismo de la emisora, aunque en el duelo de vocaciones terminó ganando la medicina.
En efecto, Sucely Lobaina Furones es ahora una joven médica recién graduada que, en ese momento, prestaba servicios en el centro de aislamiento para viajeros nacionales donde yo estaba de paso. Como ella hacía su trabajo, yo sentí ganas de hacer también el mío y le pedí una entrevista.
¿Desde cuándo desarrollas esta labor?
"Empecé a trabajar en este centro de aislamiento desde el 12 de abril. Ya tengo más de mes aquí".
Me gustaría que me explicaras cuál es el protocolo que se sigue en Baracoa con los viajeros.
"Todo viajero que llegue de otro municipio o provincia del país está en la obligación de trasladarse hacia este centro de aislamiento. Cuando arriba por cualquiera de los puntos de control que se han establecido en Baracoa, el puesto de mando que radica en ese lugar nos informa la cantidad y los datos personales de cada uno. Después vienen directamente para acá.
Al principio permanecían aquí hasta que llegara el resultado del primer PCR, que se les hacía en cuanto entraban, y si era negativo, la otra muestra se tomaba ya en sus viviendas, al quinto día de su arribo. Pero a partir del pasado 12 de mayo, ante la complejización del escenario epidemiológico en el municipio, se decidió que el paciente espere en el centro de aislamiento el resultado de ese segundo PCR".
El centro funciona 24 horas. ¿En cualquier momento que llegue un viajero están creadas las condiciones para recibirlo?
"Cada equipo médico trabaja 24 horas y descansa 72, después de entregar la guardia al personal de relevo. A la hora que el viajero entra al municipio nosotros estamos aquí listos para recibirlo, aunque sea en de la madrugada.
Al llegar se le brinda lo que tenemos, pero siempre se le trata de garantizar, en dependencia del horario, o bien sea el almuerzo, o la comida, o una merienda".
¿Se han previsto todos los protocolos de seguridad, incluyendo las medidas higiénico-sanitarias necesarias, para que no haya riesgo de contagio en caso de que algún viajero llegue infectado?
"Yo le diría que uno puede trabajar aquí con confianza, siempre usando todos los medios de protección y con el cuidado que debemos tener, aun estando las 24 horas en la zona roja, como le denominamos.
El viajero no sale de su cubículo, somos nosotros los que entramos, bien protegidos, todas las veces al día que sean necesarias: para los pases de visita, para atender una preocupación de alguno, porque alguien se sienta mal, y demás.
Además de eso se toman todas las medidas para que el pase al comedor sea de manera organizada y el personal de servicios también tiene sus medios de protección. Eso para el almuerzo y la comida, porque el desayuno y las meriendas se llevan hasta los dormitorios".
He visto que hay mucha preocupación con la limpieza.
"Sí. El personal de Educación es el encargado de la limpieza de los cubículos, las áreas exteriores y los demás locales que son usados en función del centro de aislamiento. Y lo hacen todas las veces al día que sea necesario".
¿Se han mantenido esas mismas condiciones durante todo el tiempo que has trabajado aquí?
"Desde que yo empecé a trabajar en el centro de aislamiento las condiciones han sido las mismas. No son las máximas, pero sí las necesarias para mantenerlo abierto y recibir a los viajeros.
Se les entrega sábanas y toallas limpias, hay jabón permanente en los baños, soluciones de hipoclorito al 0,1 y el 0,5 por ciento que se cambian cada 12 horas en todos los cubículos. Y la alimentación, con seis frecuencias diarias, es gratuita para todos los pacientes".
¿Cuál es el tiempo aproximado de estadía de los viajeros?
"En los primeros tiempos, unas 48 horas más o menos. Ahora es más porque se hace un segundo PCR. Como todos sabemos, el laboratorio no radica en el municipio sino en la cabecera provincial. La demora está en que se trasladen hacia allá las muestras, se procesen y Guantánamo envíe la información (de los resultados) por base de datos".
Pero como regla el resultado entra en las siguientes 24 horas después de cada toma de muestra.
"Sí, cómo no. Eso no está fallando hasta el momento".
¿Existe algún problema que en estos momentos afecte el funcionamiento del centro, ya sea en la parte asistencial o en la de servicios?
"Yo diría que ninguno, que lo único que nosotros necesitamos es tener la responsabilidad y la disposición para todos los días estar aquí, trabajando en función de evitar la transmisión epidémica para erradicar la enfermedad en el municipio".
En lo personal y en lo profesional, ¿qué representa para una joven médica trabajar en un centro de aislamiento?
"Para mí significa mucho que la dirección del policlínico del Jamal, al que pertenezco, me haya designado para prestar servicio aquí. Tengo poco tiempo de experiencia, solo siete meses de graduada, pero han confiado en mí y me siento muy orgullosa de eso".
¿Y cómo has enfrentado el reto de recibir a personas que generalmente llegan cansadas de un largo viaje, con deseos de llegar a su casa, y en lugar de eso tienen que ir para un centro de aislamiento?
"Es un poquito difícil, pero nada… en la vida nada es imposible, más cuando uno trabaja con amor. Atender bien a un paciente significa mucho; de hecho, a veces no tenemos las condiciones que él pide, pero cuando uno le da un buen trato, ha sido suficiente.
Algunas veces sí ha habido contradicciones, porque el viajero llega cansado, pide condiciones como las que tiene en su casa… La cuestión está en explicarle y darle el mejor trato, para que cuando salga de aquí se vaya con la satisfacción que merece; y también nosotros tengamos la satisfacción de haberlo complacido".
No quisiera terminar nuestro diálogo sin pedirle una valoración sobre las medidas que se implementan en Baracoa para contener la propagación de la covid-19, que incluyen el aislamiento de los viajeros nacionales.
"Quizás a muchas personas les parece extremismo, o demasiada la rigurosidad de las medidas que se están aplicando; pero no se puede olvidar que aun cuando está limitada la entrada y la salida del territorio, existen criterios por los que el viajero puede acceder al municipio.
Ante esta realidad, Baracoa ha sentido la necesidad de aislar a toda persona que provenga de otra localidad porque ese viajero puede venir contaminado y convertirse en una fuente de infección, como ya ha sucedido.
Le pedimos a la población que no se sienta mal, que todo se está haciendo en aras de evitar la transmisión y de mejorar el estilo de vida y la salud de todos los baracoenses".