Guantánamo.- Ciento setenta y tres años han pasado desde el nacimiento del genio de Paula, y su legado es guía para quienes apuestan por la utilidad de la virtud.

Así quedó claro con la participación masiva de jóvenes universitarios y de la enseñanza media, que acompañados por las principales autoridades del territorio y el pueblo guantanamero, reeditaron la tradicional marcha de las antorchas en saludo al aniversario que cumple el más universal de los cubanos.

Las antorchas, esta vez centenarias y antiimperialistas, marcaron el pulso de la juventud del alto oriente cubano, digna heredera de aquella primera manifestación de orgullo martiano que protagonizara la Generación del Centenario del Apóstol, en 1953, cuando recuperar sus ideales era imprescindible.

Los miembros de la Federación Estudiantil Universitaria y de la Enseñanza Media, en cuadro apretado, reivindicaron su decisión de poner a Cuba por delante, y con fuego, del que funde para forjar, dejaron en claro su rechazo a la política norteamericana de agresión contra la Patria de Martí.

De igual modo, con la ternura y sencillez que los caracteriza, los pioneros guantanameros protagonizaron el desfile martiano que tiene lugar cada año en la arteria principal de la ciudad, para honrar al cubano más universal, al intelectual y político que entregó su vida a la liberación de Cuba; y dejó una extensa obra literaria dedicada a los que saben amar.

En el año del Centenario de Fidel, quien siempre fuera el primero en rendir tributo al Héroe Nacional;  Meñique, Pilar, Nené Traviesa, la bailarina española y otros tantos personajes, abandonaron las páginas siempre abiertas de La Edad de Oro, para ser anfitriones de una fiesta nacional que haya por escenario cada centro educativo, y celebra la suerte de contar en nuestro país con un hombre de la talla del Apóstol.

Texto y fotos: Roberto Peña Alvarez