
Guantánamo – Bajo el sol inclemente del oriente cubano, el poblado de Tiguabos no es hoy más que un susurro entre cañaverales. Sin embargo, hace 131 años, este apartado asentamiento del municipio de El Salvador fue el escenario donde la historia de Cuba dio un vuelco definitivo.
La orden llegó lejana, pero el eco de los machetes y el coraje de un puñado de hombres convirtieron a este rincón guantanamero en el epicentro de la reactivación de la guerra por la independencia.
El designado para encabezar la acción en Tiguabos fue Pedro Pablo Salomón, un viejo luchador de la zona que, junto a otros veteranos, había mantenido viva la llama de la rebeldía.
Fue Salomón quien recibió directamente de manos de Pedro A. Pérez la instrucción y el respaldo para materializar la insurrección en ese partido .
Cuando la mañana del 24 de febrero de 1895, Pedro Pablo Salomón y sus hombres se alzaron en Tiguabos, no estaban realizando un acto aislado de rebeldía. Estaban ejecutando una pieza clave de una estrategia continental concebida por Martí. El levantamiento en este punto del hoy municipio de El Salvador demostraba la cohesión del movimiento independentista.
La elección de Tiguabos no fue fortuita. Su ubicación estratégica y su tradición de lucha lo convertían en un punto ideal para sumar voluntades y controlar el acceso a las zonas montañosas, donde la guerra de guerrillas encontraría su mejor aliado.

Visitar Tiguabos es encontrarse con la Historia. En la tranquilidad de sus campos, hoy se alza el símbolo de un levantamiento que, bajo la guía de Pedro Agustín Pérez y el coraje de Pedro Pablo Salomón, demostró que la voluntad de libertad en Cuba era mucho más fuerte que el poder colonial.
Fue la confirmación de que Oriente, una vez más, daba el primer paso, y que Guantánamo estaría, desde ese 24 de febrero, en el centro de la guerra redentora.
El periodista Daniel Martínez Balón amplía sobre el tema en el siguiente reporte…..