Hay mujeres que no necesitan titulares en los medios de prensa  para convertirse en leyenda, basta con conocer parte de su vida o de interpretar sus propias palabras.

‎»Yo no soy nadie especial. Lo especial es Cuba, es su pueblo. Yo solo trato de servir, de no fallarle.»

‎Asi plasmó con su puño y letra en uno de sus archivos, Celia Sánchez Manduley, la  cubana de la sierra y el llano  que dejó para las  generaciones de ayer y de hoy su ejemplo  inmortal.

Cuenta la historia que fue ella quien cosió la primera bandera del 26 de Julio, ayudó en los preparativos del desembarco del yate Granma,  organizó redes secretas y las casas de seguridad para los luchadores clandestinos, acopió medicinas y  las velas para leer mapas en plena oscuridad.

Celia andaba vestida de monte , en el cabello una flor, el revólver al cinto,  y con un cuaderno donde no escribía versos, apuntaba coordenadas , fechas,  nombres.

Era la mujer de alta sensibilidad  que pedía noticias de los enfermos y  lavaba las vendas de sangre en el río, la misma  que plantaba un árbol en cada campamento para que la vida siguiera después de la guerra.

Esta campesina humilde que nació en Media Luna, Granma el 9 de mayo de 1920, fue  la primera mujer que ocupó la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde y la principal promotora de la creación del pelotón femenino conocido como «Las Marianas» en honor a la madre de Los Maceo , Mariana Grajales.

‎Luego del triunfo de la Revolución ,en 1962 fue nombrada Secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba y desde su función no dejó nunca de revisar cada carta de un niño, estuvo pendiente de cada queja de un campesino o de las lágrimas de una madre.

‎Se convirtió por siempre en la  revolucionaria culta llena de  delicadeza y humanismo , la amante del campo y  las artes,  de la estética,  las manualidades, del diseño de  guayaberas para mujeres y uniformes escolares,‎para siempre  fiel colaboradora y amiga entrañable de Fidel .

‎‎Entonces de muchas maneras  podemos recordar a Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley o simplemente Celia,  la revolucionaria  que inspira a tantas cubanas de hoy y que tampoco renuncian  en medio de mil batallas, más, aprenden de ella, de su resiliencia, constancia y  amor a Cuba.