
En el contexto de las Transformaciones económicas y sociales impulsadas por el país, la bancarización deviene enpilar obligatorio para todos los actores de la economía local.
Así lo dejó claro Mariela Rodríguez Hernández, Directora Municipal de Supervisión e Inspección en El Salvador , durante una entrevista concedida a la Revista Agenda de Verano, donde despejó dudas y adviritó a los trabajadores por cuenta propia sobre la necesidad de cumplir con sus obligaciones al respecto.
“La norma es clara: todos los trabajadores por cuenta propia están obligados a aceptar el pago en línea para la totalidad de sus productos y servicios. No hay término medio”, sentenció Rodríguez Hernández.
La funcionaria fue enfática al desmontar las justificaciones más comunes detectadas en los operativos de inspección: “No vale decir que es ‘mitad transferencia, mitad efectivo’, ni argumentar que es ‘un solo producto’ o que se debe pagar en efectivo a los jubilados. Esas son excusas que violan directamente las normativas establecidas”.
La directora explicó que estas prácticas, además de ilegales, frenan el avance hacia una economía más transparente y digitalizada.
En ese sentido, advirtió que el incumplimiento tendrá consecuencias severas. “Si un cliente es maltratado o se le niega la opción de pago mediante transferencia, los dueños del negocio se exponen a multas o en casos reiterados, al cierre temporal del establecimiento”.
Para proteger los derechos de los consumidores, Rodríguez Hernández recordó que los salvadoreños cuentan con canales oficiales para denunciar cualquier irregularidad.
Los ciudadanos que enfrenten negativas o malos tratos por parte de los comerciantes pueden comunicarse a la línea fija 21294506 o al móvil 63464979, donde el equipo de supervisión dará seguimiento inmediato a cada caso.
La población debe saber que tiene respaldo y que denunciar es un acto de responsabilidad”, concluyó la directora, reafirmando el compromiso del municipio de El Salvador con el cumplimiento riguroso de las resoluciones vinculadas al proceso de bancarización.