Hoy celebramos el Día Internacional de la Paz en un mundo con crecientes guerras, donde la violencia gana espacio y muchos NO ratifican el compromiso con la resolución pacífica de los conflictos, poniendo   en peligro la propia supervivencia humana.

Con el lema «Invierte en la paz, para todos, en todas partes y todos los días», la Organización de las Naciones Unidas llama a promover una cultura ante la cual somos todos responsables, sin embargo, lo que apreciamos es   la falta de acciones concretas que detengan genocidios y violaciones de los derechos humanos en diferentes partes del orbe.

En ese contexto Cuba ratifica su vocación de paz, de justicia, equidad y el respeto entre los pueblos en  tiempos de permanente hostilidad por parte del gobierno de los Estados Unidos que recrudece el bloqueo económico, comercial y financiero y mantiene a la isla en la fraudulenta  lista de países patrocinadores del terrorismo.

En una jornada en que mucho se habla de paz, afirmamos que el genocida bloqueo es en sí mismo un acto de guerra que la familia cubana sufre en carne propia desde hace más de seis décadas, lo cual provoca un sufrimiento que no puede solo medirse en cifras porque hay rostros e historias detrás de cada carencia de alimentos, medicinas y otras penurias que provocan un daño humanitario extraordinario.

Frente al asedio yanqui que ha llevado el bloqueo a niveles sin precedentes luego de la orden ejecutiva del primero de mayo del actual año,Cuba  reafirma su compromiso con la paz y abre las puertas al diálogo con Estados Unidos siempre y cuando se respete su independencia y soberanía.

En este Día Internacional de la Paz, desde nuestro país también se llama a un nuevo orden internacional democrático, justo e inclusivo que haga frente a la filosofía de la guerra y  del despojo y vale la alerta del  Canciller Bruno Rodríguez ante el grave peligro que representa la doctrina imperialista de imponer la paz a través de la fuerza como mecanismo de dominación global.

Cuba quiere vivir en paz y mantiene su postura de la defensa de ese principio en el mundo, una condición necesaria para el desarrollo y bienestar de los pueblos.