Bajo el sol radiante la Comunidad montañosa de Bayate, en el municipio guantanamero de El Salvador, se vistió de gala para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores. No hubo pirotecnia ni grandes discursos: el homenaje fue de sudor, unidad y colores patrios.

El desfile contó con la presencia de las máximas autoridades políticas y gubernamentales del territorio, quienes también acompañaron a los trabajadores en el recorrido hasta la Plaza Central, ocasión en la que se estimuló a los dirigentes sindicales con una meritorio labor en el corazón del Plan Turquino.

Tres bloques ordenados descendieron por la carretera principal, cada uno portando una franja cromática de la bandera cubana. El primero, de blanco inmaculado; el segundo, de azul profundo; el tercero, de rojo combativo. Juntos formaron una enseña humana que recorrió las principales arterias del poblado, entre vítores y el sonido de un coro improvisado que entonó La Internacional.

En la entusiasta emulación entre sindicatos, el jurado, , otorgó el primer lugar al Sindicato de la Educación, la Ciencia y el Deporte.

Pero la jornada tuvo algo distintivo: Al concluir el desfile, los trabajadores se agruparon alrededor de una mesa instalada junto a la Plaza del Consejo Popular para dejar plasmado a través de rúbrica su compromiso como parte del movimiento popular que se lleva a cabo en todo el país:» Mi firma por la Patria

Entre firmas, abrazos y promesas de volver a marchar el próximo año, Bayate demostró que en la montaña también late el pulso de la nación.