El estruendo de las balas retumbó aquella madrugada del 17 de Abril de 1961, cuando unos mil 500 mercenarios al servicio de los Estados Unidos desembarcaron   por Playa Girón, comenzó así la invasión que pretendía derrocar a la naciente Revolución Cubana.

En aquellas circunstancias, la orden de Fidel estaba dada: “Que no se detengan los tanques hasta que las esteras se mojen con el agua de la playa, porque cada minuto que esos mercenarios estén sobre nuestro suelo entraña una afrenta para nuestra Patria”.

Y el pueblo cumplió, una vez más  se convirtió en protagonista de la defensa del suelo patrio. Campesinos, obreros, estudiantes integrados a las milicias junto a los integrantes del Ejército Rebelde y de la Polícia Nacional Revolucionaria derrocharon coraje frente al fuego enemigo para en menos de 72 horas proclamar la victoria.

En aquellas memorables jornadas, los duros combates no solo se libraron en tierra, la defensa del cielo cubano también fue determinante para frenar la aviación enemiga, por eso el 17 de Abril se instauró como Día de la Defensa Antiaérea en homenaje a quienes lo dieron todo enfrentando a los cazas y bombarderos que escoltaban a las fuerzas invasoras.

La batalla de Playa Girón tiene rostros propios, las historias de quienes abonaron con su sangre aquellas arenas y de otros héroes que inspiran con su ejemplo porque la epopeya de Girón No cesa en estos tiempos también tan heroicos en los que Cuba necesita de todos nosotros.

Girón sigue siendo esa hazaña protagonizada por un pueblo, el mismo pueblo, en esa continuidad   de comprender a   la Unidad como la clave de cualquier victoria, más ahora en un contexto marcado por el recrudecimiento del cerco imperialista.

En este aniversario 65 volvemos a Fidel, al frente de aquella batalla, y recordamos aquella sentencia imperecedera: “¡Ahora sí, esta es una Revolución Socialista!”