Tal vez para algunos resulte una exageración afirmar que luego de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas se multiplica el orgullo de ser cubano.

Y es que viviendo las heroicas jornadas junto la diplomacia de esta isla en ese organismo internacional se nos ensancha el pecho por su hidalguía y firme postura de hablar con la verdad, sin miedo, defendiendo en todo momento la soberanía y el derecho de Cuba a vivir en paz.

Resulta admirable la rotunda victoria de la Mayor de las Antillas y el respaldo recibido por la mayoría de los países miembros, con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones.

Hay quienes prentenden hoy restarle mérito a ese triunfo y tratan de desconocer las enormes presiones, chantajes y manipulaciones  ejercidas por el gobierno norteamericano destinados a impedir otra condena al genocida bloqueo recrudecido a niveles sin precedentes en más de 60 años.

Aún así, en ese ambiente de intimidación NO se impuso la voluntad de una sola potencia desesperada, que aunque arrastró a unos pocos a su lado, no logró cambiar la esencia de una votación que durante 34 años ha acompañado a Cuba en su justo reclamo de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero, el principal obstáculo al desarrollo de la Mayor d elas Antillas.

El respaldo mayoritario de la comunidad internacional a la causa de Cuba nos enorgullece como muestra de solidaridad en tiempos difíciles, cuando escasean los alimentos, las medicinas y la falta de combustible impacta en el abasto de agua potable, en la transportación, las comunicaciones, entre otros sectores , con consecuencias severas para la economía y los ciudadanos que sufren cada día los apagones y otras carencias.

Esa amarga cotidianidad , a causa del cerco unilateral, ya trasciende nuestras fronteras y por eso cada día se multiplican las acciones solidarias con la isla que no se rinde ante las amenazas , como expresara el Canciller Bruno Rodríguez, Cuba no será derrotada ni vencida y seguirá defendiendo su independencia y soberanía.

Y en ese empeño de avanzar a pesar de la agresividad de la política imperialista nos enorgullece la voluntad gubernamental de avanzar, lo cual se traduce en el desafío de implementar las transformaciones económicas y sociales, las cuales contribuirán al bienestar de la población.

Este 28 de Octubre ´quedó claro que Cuba no es una amenaza, de ahí el agradecimiento a todos los países que nos acompañan por trigésima cuarta ocasión en esta épica batalla en Naciones Unidas, gracias por el valor y la dignidad de sumarse a la razón, a la verdad, porque la real amenaza sí es ese engendro llamado bloqueo que mata a inocentes.