«El síndrome de La Habana, Andrea, no existe, no está en ningún registro de enfermedad, y verdaderamente ha sido el síndrome de Washington desde el inicio», contestó la subdirectora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Johana Tablada, a la agencia de prensa estadounidense Associated Press.

Al ser interpelada sobre la posición de Cuba con respecto al programa producido por la cadena cbs, Tablada señaló que «la reacción nuestra es de preocupación, porque no se trata de una investigación: el programa que ha hecho la cadena cbs, una cadena poderosa de Estados Unidos, resulta insostenible e inexplicable; y más allá de los muchos adjetivos, de la presentación de testigos halados por los pelos,  que no tienen nada que ver con la historia que desde el inicio fue una operación, hoy se vuelve a presentar no como una investigación periodística, sino como una operación política, como una operación de propaganda».

LO QUE FUE BORRADO DE LA HISTORIA DE CBS

La diplomática cubana denunció la no inclusión, en ese audiovisual, de la existencia de informes científicos sólidos, encomendados por el gobierno de Donald Trump, que lo engavetó dos años, como el Jason Report, que concluye que los síntomas que pudieron ser reales no se pueden atribuir a una causa extraordinaria, como un ataque, sino que están vinculados a condiciones naturales, a enfermedades preexistentes o a cuestiones ambientales.

Menciona también el resultado de las investigaciones de la Academia de Ciencias de Cuba, de un comité de expertos cubanos, los dos informes del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) y el del Gobierno estadounidense.

Tablada recuerda las palabras de la directora nacional de inteligencia de ee. uu., Avril Haines, quien confirmó que, como resultado de los «estudios exhaustivos de varias agencias de seguridad nacional», no hay ninguna evidencia que sustente o confirme que se deben a acciones externas los síntomas reportados.

«También se omiten en este trabajo los testimonios de personas que supuestamente fueron afectados y que han sido publicados por la prensa en el pasado, como la carta que se hace por las personas que estaban en La Habana en ese momento, y le piden al Departamento de Estado que no se los lleven, que no se sienten ni agredidos ni atacados ni en peligro. Eso fue también borrado de la historia», agregó.

LOS INTERESES DETRÁS DE LA FICCIÓN

La Subdirectora General de ee. uu. en la Cancillería de la Isla cuestionó los verdaderos intereses detrás de esta producción, teniendo en cuenta a quiénes les interesa resucitar, en un año electoral, las acusaciones falsas que condujeron a decenas de medidas coercitivas adicionales contra Cuba, y cuyo principal objetivo fue, en 2017, detener abruptamente un proceso de mejoría de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

«Definitivamente, no le interesaba a Cuba interrumpir ese proceso. Le interesó en ese momento al senador Marco Rubio, le interesó al gobierno de Trump que llegaba, al Gobierno de Estados Unidos, y que no tenía cómo detener el entusiasmo que había en Estados Unidos y en Cuba con un avance de las relaciones bilaterales, y en el mundo», denunció; al tiempo que enumeró todos los otros reportes de incidentes anómalos de salud en varias partes del mundo, y el hecho de que contra ningún otro país se tomaron medidas, como sí ocurrió en La Habana.

AHORA EL BLANCO ES RUSIA

Interrogada sobre por qué le interesa a Cuba el asunto, si en la producción llevada a cabo entre cbs, el medio ruso The Insider y la revista alemana Der Spiegel, ahora se acusa a Rusia, la diplomática cubana respondió que porque se trata de «presentar a Cuba una vez más como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y, aun cuando no se ponga Cuba como el supuesto principal actor, ponen al territorio cubano como la plaza que se presta para que potencias extranjeras o países extranjeros puedan hacer actos contra Estados Unidos, y es harto conocido la tradición que tiene Cuba de protección al personal diplomático estadounidense en La Habana», puntualizó.

«Cuba en ningún momento acepta que nuestro territorio sea utilizado para agredir a otro Estado soberano, ya sea Estados Unidos o cualquiera», argumentó, y añadió que volver a reflotar esta ficción es dañino, nos vuelve a asociar a las teorías conspirativas de sectores que justifican el bloqueo.

Por Granma

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