
A través de los 92.1 de la frecuencia modulada, una señal revela la historia y el devenir de la provincia más oriental de Cuba. Basta escucharla para entender cómo es la gente de este rincón del mundo, cómo habla, cómo canta, cómo vive, piensa o defiende sus creencias… Menciónese cuatro siglas, y ya saben los oyentes la onda que está sonando: es CMKS, ¡el sonido de Guantánamo!
Dice Miriam Obret Carbonell que desde niña y hasta hoy, se despierta, come y duerme con la radio del Guaso.
“La emisora me hace compañía, conversa conmigo, me anima, enseña y alerta, por eso no podría vivir sin su señal y mi hija tampoco –asegura Miriam-. Imagínate que hasta para lavar encendemos el equipo de radio y si se rompe pedimos prestado uno”.
Miriam es la presidenta del Club de oyentes Corredores Madrugadores, uno de los ocho que monitorean, critican y también celebran la programación radial. Por los años que llevan apasionados por ese mundo, podría decirse que son parte imprescindible de la emisora, de la familia, esa que este 27 de junio conmemorará los 85 años de la Casa Matriz CMKS.

Historias adentro del estudio
El nacimiento de la Radio en Guantánamo se remonta a 1931 cuando en la Compañía Cubana de Electricidad se escuchó el primer aparato receptor. Poco después los hermanos Morlote logran el permiso para el 20 de mayo, en la esquina de Pedro A Pérez y Emilio Giró, activar una emisora con carácter comercial.
Apenas cubría un kilómetro del área guantanamera. La programación era enteramente musical, pero fue un hito local (y nacional) al ser la precursora de la técnica de control remoto.

CMKJ fue el nombre de la primigenia iniciativa que a luz de los avances tecnológicos y tras años de transmisiones experimentales, el 27 de junio de 1937 serviría de cimiente para la radiodifusora CMKS, fruto del empeño del ingeniero eléctrico Cándido Savón Suárez, desde su propia residencia.
La música y la propaganda fueron el principal componente de aquella radio antes de 1959 que comenzó con tres horas, luego cuatro y hasta dos veces al día, promoviendo discos, orquestas, solistas… y aunque hubo otras estaciones, solo CMKS logró sostenibilidad, gracias a la colaboración de radioaficionados que hasta donaban equipos y piezas. Resáltese en esa época a Miguel Ángel Digurnay, Enrique Lescaille, Manolo Bayo Trueba…
En junio de 1961, tras el triunfo revolucionario, Cándido Savón donó al pueblo su radioemisora, que en el 63 pasó a ser planta matriz del territorio.
La emisora llegó a transmitir desde diferentes lugares de la ciudad del Guaso, pudiera decirse que nació itinerante y así trató de mantenerse, pues más de ocho décadas después, aunque estando en el centro urbano principal de la provincia, ese colectivo no teme atravesar lomas y llanuras con tal de informar.

Colectivo no, familia
CMKS preside el sistema radial de la provincia, integrado además por las emisoras municipales CDMX, en Baracoa; Radio Bahía, en Caimanera; Radio Playita, en Imías, y La Voz del Sol, en Maisí, cada una con el deber de ponderar productos de gran valor cultural y estético.
En ese sentido ha sido una tarea constante la renovación en materia de infraestructura y también la superación del personal.
CMKS está en Internet, en redes como Facebook, Twitter, Instagram, Ivoox Teveo (un repositorio de audio y video). Además, dispone de grupos de Whatsapp para beber de las sabiduría popular, incluso participan usuarios que nos siguen desde el extranjero, porque la emisora a través de su página web transmite en tiempo real para el mundo, el ciberespacio.
El entorno digital ha dinamizado las rutinas de la radio y sobre todo la de los periodistas, que donde quiera que estén con un móvil garantizan la presencia de nuestro medio. Ciertamente hay trabajadores más longevos que aún les cuesta adaptarse, pero paso a paso lo logran y el truco ha sido la colaboración en equipo, con los jóvenes que aportan sus sapiencias.
En los más de dos años que la COVID-19 mantuvo en jaque a Guantánamo, el colectivo de CMKS logró que, incluso trasmitiendo 24 horas, no sucediera un evento de transmisión institucional de la enfermedad.
La clave estuvo en la alta responsabilidad del personal, la organización de los procesos dentro y fuera, y sobre todo en el cuidado constante de unos y otros como la gran familia que es.
La prevalencia de las féminas en CMKS es otra fortaleza del centro. Ellas le imprimen ese amor que se necesita para engendrar maravillas desde el estudio máster o en sala 500.
La joven realizadora Marvelis Ruiz Guilarte es un ejemplo de esas eternas enamoradas de la emisora de los guantanameros. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz, con documentales y programas premiados nacionalmente, Marvelis no se imagina a sí misma alejada de su colectivo:
“Es como si una dependiera de ellos para vivir. Llega el momento en que te despiertas, comes, creas y hasta duermes pensando en la radio. Entonces te das cuenta que sin ella no estás completo, porque, al menos para mí, lo es todo”, concluye Ruiz Guilarte.
Tomado de Venceremos