Por estos días la Universidad de Guantánamo desarrolló el primer evento internacional “Filosofía e Inteligencia Artificial (IA): una mirada desde dos continentes”, un espacio académico que reunió a especialistas de Europa y América para analizar el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad, la educación, la cultura y la investigación científica.
El programa concebido incluyó conferencias, presentaciones de libros, intercambios académicos y un curso dedicado al pensamiento de Manuel Sacristán, filósofo marxista español y también comprendió encuentros con poetas de la localidad y actividades orientadas a promover el diálogo entre la filosofía, la inteligencia artificial y las realidades sociales del territorio.
En el Piano Bar, ubicado en el centro de la ciudad de Guantánamo, la conferencia inaugural estuvo a cargo del destacado filósofo español, Dr. C. Miguel Manzanera Salabel, quien disertó sobre «La inteligencia artificial: nueva revolución tecnológica y presentó además varios libros de su autoría publicados en Cuba.
Uno de los momentos más relevantes del evento fue la visita a la comunidad de Montgomery, donde la Universidad de Guantánamo impulsó el proyecto “Capacitación de Actores Locales para el Desarrollo Socioeconómico”, iniciativa que acompañó desde el ámbito educativo, a productores y emprendedores comunitarios en el fortalecimiento de una agricultura y una economía de subsistencia sostenibles.
Durante el intercambio, la doctora en Ciencias Maritza Maure López, Jefa del Departamento de Marxismo, Leninismo e Historia, de la Universidad de Guantánamo, destacó la importancia de vincular el quehacer universitario con las necesidades concretas de las comunidades.
“La universidad tenía que estar allí donde estaban las problemáticas sociales, acompañando a los actores locales y contribuyendo a la búsqueda de soluciones desde la ciencia, la educación y la cultura”, afirmó la especialista.
Maure López subrayó, además, que la inteligencia artificial debía asumirse como una herramienta al servicio del desarrollo humano y social, utilizada con responsabilidad en las redes sociales, las escuelas, la enseñanza de la filosofía y la promoción cultural.
“No se trataba solamente de incorporar tecnologías, sino de formar capacidades para emplearlas de manera ética, crítica y responsable, en función del progreso de las personas y de las comunidades”, señaló.
En la comunidad periférica de Montgomery, de la ciudad de Guantánamo, se cultivan viandas y vegetales, y se desarrollan actividades relacionadas con la cría de conejos y aves de corral. La comunidad reúne, asimismo, a algunos de los principales productores cunícolas del territorio.
El proyecto universitario promueve el aprovechamiento de recursos disponibles en la localidad, entre ellos la madera y el guano, con el propósito de impulsar producciones mediante medios propios y prácticas sostenibles.
La jornada de “Filosofía e Inteligencia Artificial…” permitió articular el proyecto de capacitación con el evento internacional y con el proyecto sociocultural de tradiciones haitianas Lakou Lwa además de favorecer el intercambio con la Asociación de Haitianos y Descendientes radicada en el consejo Popular de San Justo, con presentaciones artísticas, actividades bailables, conversaciones con productores y una exposición de los bienes elaborados en la localidad.
La experiencia evidenció las posibilidades de integrar la investigación filosófica y científica con los procesos de desarrollo comunitario. En ese contexto, la inteligencia artificial fue presentada como un recurso capaz de ampliar las oportunidades de aprendizaje, investigación y comunicación, siempre que su empleo respondiera a principios éticos y a las prioridades sociales.
En el evento participaron profesores de los departamentos de Historia, Informática y Sociología de la Universidad de Guantánamo, cuya mayor representación correspondió a doctores en Filosofía, Ciencias y Educación del Departamento de Historia, quienes examinaron nuevas formas de aplicar la IA en sus investigaciones y de ofrecer perspectivas renovadas sobre diversos fenómenos sociales y culturales.
El programa se extendió durante 15 días en la villa del Guaso y también se desarrollaron actividades en el municipio de Baracoa. Más que un encuentro académico, la iniciativa demuestra que la universidad puede desempeñar un papel activo en el desarrollo local, la preservación de la cultura y la formación de capacidades para enfrentar los desafíos tecnológicos y sociales de ese momento.