Cada 23 de abril, se conmemora a escala global el Día Mundial de la Lengua Española, fecha que coincide con otro aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, máximo exponente de la literatura en castellano.

Más allá de ser una efeméride literaria, el día internacional funciona como un recordatorio exponencial de la riqueza, la evolución de un idioma que hoy une a más de 500 millones de personas.

Impacto cultural en la Mayor de las Antillas

En Cuba, el idioma español no es solo un vehículo de comunicación, sino el eje central de su identidad nacional. El archipiélago posee una variante lingüística que es objeto de estudio constante debido a su ritmo, su musicalidad y su capacidad de adaptación.

El impacto del idioma en la sociedad cubana se manifiesta en tres pilares fundamentales.

El primero de ellos es la riqueza del léxico, pues los cubanos enriquecen el español con un vocabulario propio que fusiona raíces africanas, ibéricas y, en menor medida, influencias de otras lenguas, las cuales crean un «español caribeño» con una cadencia única.

El segundo pilar es la literatura como resistencia y expresión. Desde la lírica de Nicolás Guillén, poeta nacional, hasta la prosa de Alejo Carpentier, el idioma es la herramienta principal para narrar la historia de la isla y sus luchas sociales.

El tercero es la música y la exportación cultural, pues el idioma español es el vehículo de la música cubana.

Géneros autóctonos como el son y el bolero llevan la sonoridad de la lengua castellana a todos los rincones del planeta y contribuyen a que sea percibida globalmente como un idioma rítmico y emocional.

Por ello la efeméride del 23 de abril en Cuba no es solo un homenaje a Don Miguel de Cervantes y Saavedra, autor de la obra El Ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, sino la celebración extraordinaria de la voz propia de todo un pueblo.

Por Jorge Cantalapiedra Luque

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