Son las cinco de la mañana y el rocío todavía humedece la tierra cuando Noraida Lobaina Melián ya tiene los dedos callosos alrededor de una cuerda de pastoreo.

A esa hora, el silencio solo se rompe con el llamado de sus animales despertando. Ella sonríe. “Aquí no hay reloj que mande más que ellos”, dice mientras su mano recorre el lomo de una cabra recién nacida. Su finca, La Gallega, es un reino pequeño pero vivo, ubicado a más de tres kilómetros del casco urbano de El Salvador, en un paraje llamado La Lola.

Nació en Calabazar de Sagua, tierra de calor y llanura .Allí, desde niña, aprendió que el amor por la ganadería se hereda como un apellido: sus padres le enseñaron a respetar el hocico del animal, a leerle la mirada y a saber que una cerca rota se arregla antes de que caiga la tarde.

Sin embargo, fue el amor de pareja el que la trajo a estas tierras de el municipio El Salvador. Dejar su origen para echar raíces en otro suelo no fue fácil, reconoce, pero hoy La Gallega es su orgullo.

En su finca, Noraida atiende el ganado menor: cabras y ovejas de varias razas que pastorean en parcelas divididas con maña campesina. Cada día le dedica más de seis horas al cuidado y pastoreo, un tiempo que combina con las labores del hogar .

Pero jamás se queja. Su rutina es un péndulo fiel: tras el desayuno tempranero, sale con los animales, revisa cercas, controla parásitos, anota nacimientos y, al mediodía, regresa para ocuparse de la casa. Por la tarde, otro pastoreo hasta que el Sol se esconde.

Desde las 5 am hasta que anochece, su historia se escribe en el lomo de cada animal que crece sano, en cada vez que un vecino le pide consejo. La Gallega no es una finca cualquiera: es el reflejo de una mujer que no necesita pedir permiso para pastorear su destino.

Y mientras el Sol se pone sobre el guantanamero municipio de El Salvador, Noraida Lobaina Melian cierra el corral, se sacude el polvo de la ropa y camina hacia su casa. Mañana, a las cinco, otra vez el campo la espera. Y ella, como siempre, estará ahí.

 

 

Fotos: Daniel Martínez Balón